Prevención de las enfermedades cardiovasculares. Estudios para prevenir o cambios de hábitos de vida?

Prevención de las enfermedades cardiovasculares. Estudios para prevenir o cambios de hábitos de vida?

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en los países occidentales. El conocimiento de los mecanismos implicados en el origen y progreso de esta enfermedad ha avanzado enormemente en los últimos veinte años.

Actualmente, se acepta que el inicio de la ateroesclerosis se debe a un complejo mecanismo de respuesta a una agresión vascular. Esto es, simplificando, que la lámina más interna de nuestra arterias (el endotelio vascular) reacciona frente a la agresión de distintos factores, desembocando finalmente en la formación de las placas de ateroesclerosis que obstruyen progresivamente las arterias.

Los factores que agreden al endotelio son muchos y suficientemente estudiados. Interesa recalcar aquí, la importancia de los factores de riesgo clásicos de enfermedad ateroesclerótica, entre ellos los que podemos controlar o modificar, que son la hipertensión arterial, el colesterol elevado y el tabaquismo.

La oclusión progresiva de las arterias coronarias hace que, frente a una mayor demanda de oxígeno producida por un determinado esfuerzo, ésta no pueda ser suplida, determinando lo que llamamos “isquemia miocárdica” (el músculo cardiaco se queda sin su principal alimento, el oxígeno), apareciendo entonces su manifestación clínica que es el dolor de pecho o angina.

Por otro lado, el infarto agudo de miocardio ocurre cuando se produce una obstrucción completa de la arteria, lo que en la inmensa mayoría de los casos, lleva  a la muerte de la porción del músculo cardiaco irrigado por aquella arteria.

Estudios angiográficos clásicos han demostrado que las lesiones más severas progresan hacia oclusiones totales mucho más frecuentemente que las lesiones menos severas. Sin embargo, estudios similares demostraron que la mayoría de las lesiones que causan un infarto de miocardio no son angiográficamente severas al momento del infarto. Lo que lleva a la obstruc-ción total es una complicación trombótica sobre una placa no severa.

Los factores de riesgo clásicos a los que ya nos hemos referido, no solo favorecen la aparición y progresión de la ateroesclerosis, sino que se encuentran estrechamente relacionados con las complicaciones trombóticas de la enfermedad.

Finalmente, lo que nos interesa es conocer por qué sobreviene una complicación trombótica. En forma simplificada, podemos decir que las placas ateroesclerótica puede tener una de dos características. Ser placas “estables”, poco propensa a la rotura, o, por otro lado, ser placas “inestables” con predisposición a romperse; las llamamos “placas vulnerables”. Esta rotura de una placa no obstructiva inestable, hace que sobre ella se forme un trombo, que es el que va a obstruir finalmente la arteria. La formación de ese trombo va a ser más exagerada cuando existen algunas características en la sangre de ese paciente, hecho que se conoce como “sangre vulnerable”. Y esa placa vulnerable y la “sangre vulnerable” existen en pacientes con determinadas características, el “paciente vulnerable”.

Las pruebas de detección de isquemia, (un electrocardiogama basal, un electrocardiograma de esfuerzo, una perfusión por cámara gamma de esfuerzo, un ecocardiograma basal o de esfuerzo), que se utilizan para detectar placas ateroescleróticas obstructivas, exigen que tal obstrucción supere el 50%. Por lo que una placa con una obstrucción menor al 50%, llevará muy probablemente a un resultado negativo (normal) de la prueba. Pero este resultado nada dice del estado de la placa. Y es la placa vulnerable, en el contexto de sangre y paciente vulnerables, lo que condicionará la aparición de un evento coronario agudo.

En la actualidad, conocer el estado vulnerable o no de las placas en las arterias de los pacientes exige estudios no disponibles, o bien poco prácticos. Conocer el estado vulnerable de las sangre, es más sencillo. Pero mucho más fácil y práctico es conocer al paciente vulnerable. La respuesta está en interrogar al paciente, revisarlo y conocer simples resultados de laboratorio. Entonces sabremos si el paciente es hipertenso o no, tabaquista o no, el nivel de su colesterol, si tiene sobrepeso o es obeso, diabético o no, si realiza actividad física o no. Actuar sobre todos estos factores es lo que finalmente hará al paciente menos “vulnerable”, puesto que tendrá una sangre menos “vulnerable” y una placa estable, menos “vulnerable”. Y el evento agudo será menos probable.

Entonces, frente a la frase “es importante prevenir Dr., no? ¿Qué estudios debo hacerme? La respuesta es: SI, muy importante, pero NO se previene con estudios.
Se previene manteniendo un peso saludable, con una dieta saludable, que nos va a ayudar a controlar la presión arterial, no fumar y haciendo mucha actividad física.

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