Evaluación pre-competitiva en el deportista joven

Evaluación pre-competitiva en el deportista joven

La detección de patología de origen cardiovascular (CV) en la población joven, particularmente la que desarrolla actividad deportiva, es motivo de permanente preocupación médica.

En un extremo, la muerte súbita de origen CV en los deportistas jóvenes, es un evento de salud que provoca la mayor atención, tanto médica como en la población general, dado que se produce en una población que se supone sana.

Por otro lado, existe una amplio abanico de enfermedad CV, que diagnosticada en tiempo oportuno, puede contribuir tanto a mejorar el rendimiento deportivo como a cambiar el pronóstico del deportista.

En un ámbito de permanente escasez de recursos como lo es la atención de la salud, destinar fondos para la detección precoz de patología CV en esta población es una cuestión relevante, que amerita el desarrollo de estudios que posibiliten implementar las acciones más adecuadas desde el punto de vista de la salud pública.
Al indagar en la literatura médica sobre los diferentes protocolos de trabajo tendientes a dar respuesta a esta problemática, se constata amplia disparidad en las estrategias que se llevan a cabo para resolverla.

La evaluación pre-competitiva (EPC) del deportista es la herramienta de diagnóstico que  se propone como estrategia de detección de patología CV. La utilización de diferentes protocolos de actuación para la EPC es el punto de discusión actual en el marco de la prevención de la muerte súbita y detección de patología CV potencialmente grave.

Diferentes países han ido desarrollando distintas estrategias de screening (barrido) sistemáticos en los atletas antes de iniciar la competición, consistente en al menos un electrocardiograma, para detectar la presencia de cardiopatías que pudieran estar asociadas al riesgo de muerte súbita. La evidencia que respalda esta estrategia para evitar la muerte súbita se deriva y se limita a los resultados positivos de un importante estudio italiano.

Conocidos por todos nosotros es la estrategia llevada a cabo en nuestra provincia, el examen pre-competitivo EMMAC. Sin embargo, no se conocen estudios derivados de este examen que demuestren diferente incidencia de muerte súbita antes y después de esta  reglamentación.

Al respecto, puede ser interesante conocer los resultados de un estudio realizado en Israel y publicado en 2011 el la revista del Colegio Americano de Cardiología.
A partir del año 1997, debido a la promulgación en aquel país de la Ley Nacional del Deporte, se realiza como examen pre-competitivo a todo atleta un cuestionario, examen físico, electrocardiograma y prueba de esfuerzo.

Para poder analizar el impacto de esta estrategia se realizó una búsqueda sistemática en los dos principales diarios de Israel para determinar el número de eventos de paro cardiaco entre los deportistas de competición desde el año 1985 hasta el 2009, divididos en dos períodos de 12 años, antes y después de la reglamentación de la ley.

Se documentaron 36 eventos potenciales de muerte súbita. Al ser excluidos los resultantes de traumatismo craneales, traumatismo torácicos o haber ocurrido en árbitros o entrenadores fueron asignados 24 como eventos de paro cardiaco o muerte súbita. Once se produjeron antes de la legislación de 1997 y 13 después de ella. La incidencia media anual de muerte súbita fue de 2,54 eventos por cada 100000 persona por año en la década antes de la reglamentación y de 2,66 eventos en la década posterior. Cuando se repitieron los cálculos asumiendo que la proporción de personas  que se inician en la competición se duplicó, se mantuvieron los mismos resultados.

Por lo tanto, los autores concluyen que la realización obligatoria de electrocardiograma y ergometría en los atletas no tuvo ningún efecto aparente sobre el riesgo de muerte súbita.

A pesar de los resultados favorables reportados en el estudio italiano, no está claro si la estrategia de estudio consigue una reducción en la mortalidad. La guía de actuación europea recomiendan la realización de un electrocardiograma sistemático teniendo en cuenta el estudio italiano. Sin embargo, las guías norteamericanas no enfatizan esta recomendación, en base fundamentalmente a razones de coste/beneficio.

Varias cuestiones hay que resaltar respecto de la realización de un screening sistemático. Por un lado, la incidencia de muerte súbita es muy baja, y por otro, son frecuentes las alteraciones en el electrocardiograma en un deportista sin significado patológico, pero que sin embargo lleva a la realización de otras pruebas con incremento innecesario de los costos. También con la descalificación innecesaria del deportista.

Como conclusión, la prevención de la muerte súbita en los deportistas sigue siendo un reto. Todavía no está clara la estrategia más adecuada, pensando que esta estrategia debe estar garantizada para toda la población y con una relación costo/efectividad demostrada. Tengamos en cuenta que la inversión en salud nunca es suficiente, por lo tanto cada gasto debe estar suficientemente justificado en pos de la equidad.

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