La salud y los medios de comunicación

La salud y los medios de comunicación

Días pasados leo el título de una publicación en algún diario, que decía textualmente: “La mujer de Lou Reed reveló que el artista murió haciendo Tai Chi”. Lou Reed fue un músico nacido en Brookling, al que se considera como el creador del una corriente llamada “rock alternativo” y miembro fundante del legendario grupo The Velvet Underground. Murió días pasados como consecuencia de complicaciones secundarias a trasplante hepático.

La divulgación de temas relacionados con la salud en medios de divulgación general se ha visto incrementada considerablemente en la última década. El impacto de esta información sobre la salud en general es poco conocido. Sin embargo, por cuestiones obvias, debería acercarse lo más exactamente posible al conocimiento que se desea transmitir, o la realidad que se quiere reflejar.

Al respecto, acerco textualmente un escrito de Josep M. Borras Andres, médico del Instituto Catalán de Oncología:

“Internet es un campo abonado para los profanos que buscan información médica. Un portavoz del Departamento de Sanidad y Servicios Sociales de Estados Unidos manifestó que «intentar obtener información sanitaria de Internet es como beber de una manguera de incendios, sin saber siquiera de dónde procede el agua». Los mensajes relacionados con salud pública incluidos en revistas, periódicos, radio y televisión son el pan nuestro de cada día. Todas estas fuentes de información poseen motivos que pueden interferir en una comunicación constructiva y beneficiosa. Pero los medios informativos se enfrentan a una dura competencia, plazos urgentes y la necesidad de captar audiencia (el resaltado es mio). Esto explica que busquen el sensacionalismo y presenten una tendencia a la exageración. Y lo que es peor, cada uno de los médicos, investigadores y revistas médicas que les proporcionan información tienen sus propias motivaciones y objetivos. En principio, es necesario mostrar una actitud crítica frente a todas estas fuentes de información, algunas de ellas especialmente poderosas.”

Los beneficios de la práctica del Tai Chi son innumerables, y no voy a extenderme en ello ahora. Como todo arte marcial, el acercamiento a su práctica debe hacerse junto a un profesor cualificado. Prestigiosas revistas médicas occidentales, como The Lancet o el New England Journal of Medicine, tienen artículos publicados que reflejan el beneficio de su práctica.

La realidad con respecto a Lou Reed, es que, según atestigua su esposa “era un maestro de tai chi” y que “murió el domingo a la mañana mirando los árboles y haciendo la famosa forma 21 del tai chi sólo con sus manos de músico moviéndose a través del aire”. Que no es lo mismo que titular “La mujer de Lou Reed reveló que el artista murió haciendo Tai Chi”.

Todo lo que quiero señalar es que, aún asumiendo lo desinteresado del desafortunado título, se debe ser en extremo cuidadoso cuando se abordan temas de salud en medios de divulgación general.

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