Intervenciones en salud

Intervenciones en salud

La cuestiones de salud relativas a los niños en edad escolar se torna relevante porque intervenir en este período de la vida, tiene el mayor potencial de beneficio de políticas e iniciativas sanitarias.

Sabemos que las experiencias a edades tempranas, tienen implicancias a largo plazo para la salud; condicionantes en etapas posteriores de la vida.

Las circunstancias de vida durante la niñez y adolescencia, afectan de forma determinante la oportunidad de los jóvenes de desarrollar capacidades para el autocuidado y un desarrollo saludable.

Para la Organización Mundial de la Salud , “la situación socioeconómica de la familia, la estructura de la familia y la comunicación en el seno de la misma, los grupos de compañeros y el entorno escolar ejercen una influencia significativa sobre la salud de los jóvenes en su sentido más amplio. Cualquier intento de promover la salud de los jóvenes debe considerar dichos contextos e integrarlos en el diseño de las intervenciones y los programas de prevención”.

También, declaran que…“En nuestros esfuerzos de divulgación, las persona que trabajamos en la OMS hemos pretendido asimismo colocar a los jóvenes en el centro del proceso. Nosotros les consideramos como socios plenos a la hora de definir los temas, de considerar la estrategia y los ejemplos de buenas prácticas, y de debatir las opciones y las alternativas para la mejora de su salud. En calidad de ciudadanos de pleno derecho, los niños y adolescentes tienen derecho a defender su salud y a actuar sobre ella. Asimismo, ello/as deben esperar que su salud sea promovida y protegida activamente como un objetivo político fundamental en todas las sociedades civilizadas”.

Se destinan enormes esfuerzos humanos y económicos para conocer la situación de salud de niños y adolescentes y los factores que determinan esa realidad. A partir de esos diagnósticos, se diseñan programas de intervención con el propósito de garantizar la equidad en cuestiones de salud en esta población.

Una cuestión central es cuánto participan los individuos, en este caso los jóvenes, en el diseño de programas a ellos destinados. Esta es una característica general de todos los programas de intervención en salud, no solamente de los destinados a niños en edad escolar.

Ocurre que las intervenciones generadas a partir de diagnósticos externos fracasan por definición. Explica en gran parte el permanente fracaso de los programas de prevención así concebidos. Casi que se podría pensar que se interviene con el propósito de no cambiar nada.

El esquema de programas “enlatados”, ya sea internacionales, nacionales o provinciales, poco pueden o “poco quieren” en cuanto a reales cambios de situación o como herramientas de transformación.

He transcripto en su totalidad el párrafo anterior de la OMS para de alguna manera mostrar la distancia entre lo que se escribe, que traduce intenciones (en el mejor de los casos, cuando no sólo declamaciones) y la intervención real, con posibilidades de transformación.

Desde la autoridad de la “institución médica”, se asume que es posible conocer la necesidad del otro desde el afuera, en tanto objeto susceptible de intervención.
Esto se corresponde, si se quiere, con la historia de la medicina. Como dice Campos, un sanitarista brasileño, …”con su esfuerzo sistemático en objetivar la dolencia del sujeto, desligándolo de la persona enferma”.

Necesitamos de prácticas en salud que tengan que ver con la posibilidad de cada persona de constituirse como sujeto. Que cada individuo, junto a los agentes de salud, generen el conocimiento necesario para la transformación de lo que tenga que ser transformado.

Prácticas de salud que anulen las distancias de las organizaciones con los usuarios. Y por qué no, probablemente invertir el sentido dominante.

Probablemente, éste sea el mayor desafío de los gobernantes? Como dice Campos, gobernar para crear sujetos.

Entonces, a la hora de pensar en estrategias que apunten a mejorar el estado de salud general de los niños y adolescentes, así como toda estrategia que realmente pretenda transformar algo, se debería comenzar por invertir el esquema actual de dominancia médica.

Recordando a I. Illich: “La sociedad que pueda reducir la intervención profesional al mínimo proveerá las mejores condiciones para la salud”.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.