Sobre las causas de la guerra civil iraquí

Sobre las causas de la guerra civil iraquí

Los  yihadistas se hacen con el control de la ciudad iraquí de Mosul, al norte del país
Los  yihadistas avanzan en Irak y causan medio millón de desplazados
Los  yihadistas combaten ya a sólo 90 kilómetros de Bagdad
Los yihadistas se hacen con el control de la ciudad iraquí de Mosul, al norte del país
Los  yihadistas avanzan en Irak y causan medio millón de desplazados
Los yihadistas combaten ya a sólo 90 kilómetros de Bagdad
Tropas kurdas han tomado este jueves el control de la ciudad petrolera de Kirkuk. Los kurdos se reivindican con poderío militar ante el avance yihadista

La lectura de los partes de prensa sobre la evolución de la guerra civil entre las tropas sunníes del autodenominado Estado Islámico en Irak y el Levante  y el ejército iraquí, éste integrado fundamentalmente  por chiítas, y su repentino colapso frente a lo que puede describirse como una verdadera blitzkrieg de los yihadistas insurgentes, cuyo resultado fue ponerlos en las puertas de Bagdad, ha motivado que muchos analistas reflexionen sobre quién/es es/son responsable/s de ése estado de cosas que amenaza con culminar con la conquista del poder por parte de extremistas islámicos que utilizan el terror como método, precisamente en un país cuyo control tiene una importancia capital tanto para la conservación de la paz en Oriente Medio como para el suministro de combustible a una gran parte del mundo desarrollado.

La acusación de haber originado este caótico estado de cosas apunta generalmente  hacia  el expresidente de EEUU, George W. Bush (h), por haber decidido en 2003 invadir a Irak y desmantelar el régimen de Saddam Hussein. Otros, intentando atenuar su responsabilidad, responsabilizan a Barak Obama por haber decidido poner fin a la presencia americana en ese país sin haber garantizado la existencia de un gobierno estable.

Para interpretar lo que sucede y entender a qué responden las furias desatadas en esa horrorosa contienda civil, que parece caracterizada porque los insurgentes -que pretenden reconstituir un califato islámico-, no piden ni dan cuartel -lo que estaría siendo replicado con igual comportamiento por el gobierno-,  sin minimizar las enormes responsabilidades acumuladas de las administraciones americanas de Bush (h) y de Obama, estos sucesos deben ser contextualizado en un marco histórico y geográfico más amplio, sin limitar el análisis a lo ocurrido a partir de la desatinada invasión decidida por George W. Bush (h) y sus halcones bajo el doble pretexto –no sólo no comprobado antes de decidirse la invasión sino desmentido a poco de comenzar la misma- de que Saddam Hussein apoyaba a los grupos terroristas islámicos y que, además, poseía un arsenal de armas de destrucción masiva que hacían peligrar la seguridad mundial. Desnudada la falsedad de las razones invocadas para justificar la invasión ya consumada, se intentó, a posteriori, hacerlo mediante la invocación de la necesidad de llevar la democracia al pueblo iraquí… Y menos aún es posible limitar el análisis a la decisión de Obama de poner fin a dicha aventura bélica que además de destruir la economía de Irak había aniquilado la prosperidad americana, decisión se fundó tanto en su convicción de que había que poner fin a las guerras de Irak y Afganistán -que ya no encontraban apoyo entre los propios americanos-, como en la necesidad de controlar la crisis económica heredada de la anterior gestión cuya magnitud amenazaba con hacer colapsar la economía de su país y poner en entredicho su liderazgo mundial.

Para entender lo que ahora acontece, la historia debe remontarse a mucho más atrás. Por un lado, es necesario tener en cuenta el varias veces centenario enfrentamientos entre las dos ramas más importantes del Islam, sunnitas y chiítas, cuya trascendencia sólo se entiende si se comprende que para unos y otros la religión no es una cuestión privada, propia del fuero íntimo de sus fieles, sino que la misma tiñe íntegramente la esfera pública. Por otro, que la creación del Irak, con sus actuales fronteras, fue consecuencia del colapso del Imperio Otomano derivado de su derrota en la Primera Guerra Mundial y del acuerdo anglo-francés para dividirse entre sí el Medio Oriente en zonas de influencia atribuidas a cada una de esas potencias –1916, pacto Sykes-Picot-,  en base al cual Gran Bretaña recibía como zonas de influencia Basora y Bagdad hasta Persia (Irán), y Francia, Siria y el Líbano. Los estados nacionales surgidos de esos protectorados no se ajustaron a sus fronteras naturales ni tuvieron en cuenta la voluntad de los pueblos que resultaron adjudicados a las diferentes unidades políticas que se crearon. Ello determinó que se incluyese en Irak parte del Kurdistán, con la consecuencia de que la importante minoría kurda que quedó dentro de esas fronteras no se sintiese identificada con ése Estado. La influencia inglesa en la zona –y la de sus compañías- se vio fortalecida después de la segunda guerra mundial.

El petróleo, elemento vital para la industria del occidente capitalista, y los intereses y necesidades del denominado “complejo militar-industrial”, denunciado por Dwight Eisenhower//1961, son otros factores clave para entender los intereses puestos en juego. EEUU consolidó su posición en Irak a partir de la invasión de 1990, decidida por Bush padre para cortar las apetencias de Saddam Hussein de ampliar su zona de influencia hacia el sud. De ahí que la embestida en 2003 de Bush (h) y sus neocons, tuviese un fuerte olor a petróleo, cuya producción era necesario controlar para la seguridad americana, interés que se intentó disimular con las excusas mencionadas. El derrocamiento de Saddam Hussein y la destrucción de Irak generaron además pingües negocios para las empresas americanas contratadas para la reconstrucción y el control de la producción petrolera.

Saddam Hussein, que fue un dictador que no vaciló en arrasar a sangre y fuego a quienes se le oponían, comunidad kurda incluida, gobernó apoyado por el ejército y por la minoría sunnita, teniendo sometidos política y económicamente tanto a la mayoría musulmana chií como a los kurdos del norte. Cuando en el año 2003 los estadounidenses invadieron por segunda vez Irak no sólo derrocaron a su gobernante, sino que deliberadamente destruyeron el Ejército y la Policía, que eran elementos de contención de las tensiones religiosas, sociales y políticas preexistentes. Y como, además, decidieron gobernar aliados a la fracción chiíta mayoritaria, a la que impusieron como autoridad sin obtener el consenso necesario de las importantes minorías sunnitas y kurdas, generaron la oposición de éstas últimas, que se fue tornando de parte de los sunníes más y más violenta con el correr de los años, sin que se atinara a desactivar los enfrentamientos.

Los kurdos, que lograron en esa coyuntura constituir un estado federativo en el norte,  pugnarán ahora por transformar ese vínculo en una independencia lisa y llana, utilizando una fuerza de combate propia de más de 50.000 hombres, que ellos se ocuparon de desarrollar. Los sunnitas se radicalizaron ideológicamente, tanto como consecuencia de la pérdida de su situación de privilegio que detentaban con el régimen derrocado, como por reacción a la occidentalización de las costumbres e internacionalización de su economía que ellos identifican con el origen de todos los males que sufre la comunidad de los creyentes, buscando como solución la reinstalación del califato islámico y la aplicación de la sharia, esto es el retorno a una época dorada en la que ese pueblo era dueño de su destino. Ellos descreen de los gobiernos autoritarios laicos, autocalificados como nacionalistas, que gobernaron durante largas décadas Egipto, Libia, Siria e Irak, porque en todos esos años no ha pudieron lograr que sus países dejaran de ser económicamente atrasados y con una deuda social  indisimulable, que terminaron acordando con el capital internacional.

One thought on “Sobre las causas de la guerra civil iraquí

  1. Vi su comentario en tv,leyendo este comentario no nombra a Siria¿por que? sera porque enSiria EEUU y la UE armaron a los extremistas y se llego a lo qque ocurre hoy.sea un poco mas imparcial ,todo comenzo en Siria y si vamos mas alla con Occidente armando tambien a los Islamitas contra los gobiernos elegidos democraticamente pero pro Rusos

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