Los ascos de Bonafini

Los ascos de Bonafini

“El 23 y 24 de marzo, como una cachetada a la historia, a nuestros hijos, y a nosotras, las Madres, llega Barack Obama al país, invitado por otro enemigo de las Madres: Mauricio Macri […] Me puse a pensar a qué país representa Obama y me saltó a la cabeza el Plan Cóndor, la Escuela de Panamá y la Escuela de las Américas, en donde enseñaron a torturar, masacrar y desaparecer a millones de latinoamericanos […] las dictaduras que acontecieron en diferentes países del continente, estuvieron dirigidas por Estados Unidos” y que, por esa razón, Obama representa a ese país que tiró las dos únicas bombas atómicas que tiraron en el mundo. ¿A ese hombre vamos a recibir en la ex ESMA? Tiene las manos manchadas de sangre y no lo queremos. Nuestra organización repudia con todas sus fuerzas la llegada de Obama al país. Es una vergüenza mundial recibir a un tipo de esa calaña que viene a sonreír con Macri, que es peor que él […] Repudiamos su invasión en Argentina  […] que el 24 de marzo no se aparezcan por la ex ESMA ya que estarían burlándose de la lucha de los 30.000 revolucionarios: nuestros hijos”.
(Hebe Pastor de Bonafini)

“Primero queremos repudiar y nos da asco la presencia de Obama el 23 y el 24 de marzo. Es una vergüenza la Operación Cóndor, la Escuela de Panamá, las bombas de Hiroshina y Nagasaki, países destruidos, pueblos asesinados”, sostuvo la dirigente de derechos humanos […] ¿A qué viene acá? Éste le habrá prometido muchas cosas y él viene a ver si se las va a cumplir. Y también viene a ver cuánta agua y cuánto tenemos”
(Hebe Pastor de Bonafini)

Verborrágica, espontánea y visceral, Hebe de Bonafini pontifica, urbi et orbi, lo que cree son sus verdades. Guay del que ose disentir o criticar porque, inevitablemente lo asocia al proceso militar. No duda ni tiene sentido de los matices. Todo es blanco o negro. Dice lo que piensa, sin filtro, expresando generalmente tales dichos el pensamiento íntimo, sin los pulimentos de lo políticamente correcto o condicionamientos relacionados con la oportunidad, de los núcleos duros del cristinismo, en cuyas filas milita incondicionalmente.

Sus concepciones son binarias y los oponentes que elige, inapelablemente, los malos, los enemigos del Pueblo y de la Patria, de la que ella es su vocera autorizada. La historia y los hechos, en la medida que no se ajustan a su relato, carecen para ella de importancia y los ignora o los manipula a su gusto. Utiliza desaprensivamente su condición de ícono de las luchas por los desaparecidos durante la última dictadura militar, a favor de las políticas partidarias en las que está comprometida y también para blindarse contra las críticas que se formulan contra lo que dice y hace en ése campo o para justificar oscuras actividades económicas relacionadas con la utilización de recursos públicos asignadas a las asociaciones que dirige (Meldorek // Sueños Compartidos// Sergio Schoklender).

No intento defender los comportamientos históricos de los EEUU, ni los he defendido antes en éste espacio en el que me he expresado muy críticamente respecto de las políticas internacionales de ése país, como también sobre los políticos que las implementaron. Pero Hebe Pastor de Bonafini no puede ignorar o haber olvidado, pues ella participó personalmente en ésas luchas, que la política seguida por el Presidente de EEUU James Earl Carter (1977/1981) en materia de derechos humanos y en particular sobre las violaciones de los mismos en nuestro país,  situó a aquella defensa en un lugar de privilegio, rompiendo con la actitud de sus predecesores que no prestaban atención a sus violaciones en países aliados de EEUU. ¿Ignora u olvida las intervenciones de Patricia Derian, Secretaria para Derechos Humanos y Asuntos Humanitarios durante la administración Carter, que interpeló personalmente en sus visitas a nuestro país a Videla y Massera acusándolos públicamente de los crímenes por los cuales después fueron condenados y que luego fue testigo en el juicio a las Juntas Militares impulsado por Raúl Alfonsín? ¿Olvida o ignora que ella, la funcionaria del Presidente Carter, impulsó decisivamente la inspección que realizó en nuestro país la Comisión Interamericana de DDHH  de la OEA en 1979 y la importancia que ésa actuación tuvo en la difusión internacional de lo que aquí acontecía y en las consecuentes condenas generalizadas que ése conocimiento generó, aislando diplomáticamente a la dictadura? ¿O es que cree que ellas y las madres que la acompañaron fueron las únicas que reclamaron por lo que aquí estaba pasando?

Como expresaba antes, lo que no se ajusta a su relato queda borrado de la historia. Pero esta es compleja, y así como no podemos ignorar u olvidar los muchos comportamientos perversos de EEUU, tanto en Sudamérica como en el resto del mundo, tampoco podemos hacerlo cuando tales políticas fueron valiosas y nos beneficiaron.

Afirmar que Barak Obama tiene las manos, las suyas, manchadas de sangre, por los desafueros de sus predecesores es como sostener que los gobiernos democráticos posteriores a 1983 son responsables de lo que pasó durante la dictadura militar. Por supuesto que el país es uno solo, pero las responsabilidades son personales, por lo que hace cada uno. No se heredan. Obama ha tenido como objetivo de sus dos mandatos presidenciales eliminar las consecuencias de las agresiones americanas lideradas por el entonces Presidente George Bush (h), buscando cambiar la política imperial por otra de consenso. El progresivo descongelamiento de las relaciones cubano-americanas y su apoyo al proceso de pacificación de Colombia son la muestra más acabada de tales políticas.

Argentina debe volver a reinsertarse en el mundo, tener relaciones con todos los protagonistas de este mundo globalizado en el que nos toca vivir, debiendo revertirse la diplomacia que nos guió durante la década precedente de condicionar ideológicamente nuestras relaciones internacionales. El aislamiento respecto de determinados actores del mundo en el que vivimos no es una opción. Con el criterio de Bonafini no tendríamos que tener relaciones con España por las consecuencias de su conquista/descubrimiento de América, con Francia e Inglaterra por sus pasadas y actuales políticas imperiales, con Alemania por el genocidio de judíos gitanos y discapacitados, con Rusia por las purgas estalinianas y sus Gulags, con Japón por las masacres en Manchuria y China y tampoco con éste país por sus políticas en el Tíbet. Menos aún con Chile, por su colaboración con los ingleses durante la guerra de Las Malvinas. Perú no debería relacionarse con nosotros por la venta de armas que Menem le hizo a Ecuador, ni Paraguay con Brasil y Argentina por la Guerra de la Triple Alianza…   El mundo sería una inviable acumulación de compartimentos estancos.

EEUU es junto con China uno de los mayores protagonistas económicos y políticos del mundo. Relacionarse con ambos, como con Alemania, Japón, Brasil y demás protagonistas de esa realidad en la que estamos obligatoriamente insertos, en condiciones de igualdad y cooperación en aquellos asuntos de mutuo interés, es la condición indispensable para superar la coyuntura en la que estamos, sin entrar al porqué estamos como estamos ni quién es o no responsable de éste estado de cosas.

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