POLÍTICA DE ENTRECASA: octubre está cerca y lo que se juega no es poco

POLÍTICA DE ENTRECASA: octubre está cerca y lo que se juega no es poco

En poco más de un mes, todos los partidos políticos deberán presentar sus listas de candidatos para competir en las elecciones PASO.

El calendario indica que el 14 de junio se deben presentar las alianzas, el 19 se solicitan los colores de las boletas y el 24 las listas de candidatos.

La inexorabilidad de las fechas activa las internas de todos los partidos en la provincia y en la ciudad por cierto.

La salida del escenario electoral de De la Sota en Córdoba puso a Llaryora en un camino que lo llevará a encabezar la lista de diputados nacionales de la coalición que gobierna Córdoba.

El crecimiento político de Llaryora lo puso en un lugar donde casi todos quieren llegar aunque si hubiera podido elegir el momento, tal vez lo habría dejado para un poco más adelante, pero, convertirse en el dirigente que mejor mide en las encuestas después de Schiaretti y De la Sota en el oficialismo lo obliga a asumir la responsabilidad de ponerse al frente de una elección difícil.

Llaryora encabezando la boleta hace que el peronismo local se ponga detrás de él sin mayores discusiones. Su candidatura hará pasar a un segundo plano cualquier interna local. Todos los sectores del peronismo necesitan que a su Jefe indiscutido le vaya bien.

Por el lado de Cambiemos, hubo una movida fuerte en términos mediáticos de Luciano Stoppani para posicionarse como candidato a diputado nacional por la alianza que gobierna el país y con ello avisó a nivel provincial que Cambiemos de San Francisco y San Justo quiere decir “acá estoy, o acá estamos” como reza el título de su publicidad en las redes sociales.

No le será fácil ingresar a lugares expectables de esa lista, pensemos que el radicalismo la quiere encabezar y que el PRO da por seguro que un hombre suyo, Baldassi, será quien confronte con Llaryora.

Si Baldassi encabeza la lista, habrá que reservar lugares importantes para el radicalismo y el Frente Cívico si lo que se decide es armar una lista única, como pregona Macri para todo el país, sin ir a las PASO con disputa electoral.

Ya los radicales locales avisaron que la candidatura de Stoppani no cuenta con su apoyo, al menos en esta instancia.

Cambiemos en San Francisco y San Justo necesita un hombre bien colocado en las listas para poder atenuar la potencia de UPC manifestada desde hace varios años en toda la región, máxime cuando su principal dirigente, Llaryora, será la bandera electoral.

Ese argumento pesará fuerte a favor de Stoppani a la hora de pelear su lugar en las listas. Lo que puede ser malo para Cambiemos, puede ser bueno para Stoppani.

A Luciano, participar de esta elección con buen suceso, le servirá para dar un paso importante rumbo a su objetivo de alcanzar mayores niveles de conocimiento de cara a las elecciones locales que es su prioridad.

Por el lado del Frente para la Victoria, la situación también tiene sus complejidades. Sin un liderazgo firme y reconocido a nivel provincial, un grupo importante de kirchneristas se pasó a las filas de UPC. Desde San Francisco, mediante un comunicado, se pronunciaron pidiendo elecciones PASO y rechazando una alianza con la dupla Schiaretti-Llaryora.

Damián Bernarte, líder de Mejor San Francisco, aún no dio señales de pretender jugar un rol en esta elección.

El kirchnerismo provincial no le ofrece espacios de proyección que le puedan resultar interesantes y es difícil imaginar que continuará allí.

Accastello, su referente en la últimas elecciones, se ve debilitado por la partida de Martín Gil, intendente de Villa María, hacia las huestes de UPC y se lo vincula ahora al partido de los Rodríguez Saa.

Bernarte siempre se declaró peronista. En varias ocasiones estuvo cerca de acuerdos con el peronismo provincial. Su relación con Llaryora siempre fue tensa pero nunca se cortó definitivamente. No es una locura pensar en algún nivel de acuerdo que deje a salvo el rol opositor que juega en la ciudad respecto del gobierno municipal.

Mejor San Francisco es un partido con personería local, de modo que también es posible imaginar que no juegue un rol en esta elección nacional.

Aunque no está confirmada su candidatura, Llaryora ya definió el mensaje político con el que intentará seducir a los habitantes de esta región para el caso de que tenga que salir a la cancha.

Dirá que su promesa de lograr beneficios para la ciudad y la región si lo sentaban en la mesa del poder provincial está siendo cumplida y pasará a enumerar obras e inversiones en estado de ejecución y de proyectos, para luego señalar que un triunfo de UPC con él a la cabeza en este turno electoral consolidará su presencia en Córdoba y le dará una plataforma para pelear por los intereses regionales ante la nación.

Les pedirá a los sanfrancisqueños que apoyen a un sanfrancisqueño.

Respecto del gobierno nacional, habrá críticas hacia el manejo de la economía y la lentitud en la ejecución de las obras prometidas sin llegar a límites de los que no se pueda regresar porque también se ofrecerá como garantía de gobernabilidad apoyando a Macri en algunas de sus políticas centrales como lo hizo UPC hasta ahora.

Es vital para el peronismo cordobés evitar la nacionalización de la discusión en términos de macrismo-kirchnerismo.

Aquí está jugando un rol importante Schiaretti que arma una liga de gobernadores peronistas con el fin de limitar la proyección nacional del kirchnerismo y promover la provincialización de estas elecciones.

Si los gobernadores peronistas obtienen buenos resultados electorales en sus distritos, estarán en condiciones ideales para pelear por la conducción nacional y protagonizar la batalla presidencial de 2019.

Hacia allí mira Schiaretti y su mejor carta provincial es Llaryora.

Llaryora juega mucho en la ciudad. Puede sobrevivir a cualquier resultado provincial, en tanto gane en su territorio y hará todo lo que puede para lograrlo.

Cambiemos por su parte intentará convencer a los votantes locales y regionales de las bondades del gobierno de Macri en estos casi dos años de gestión por una lado, y por el otro, mostrará los peligros que pueden significar una derrota en términos del “regreso” de Cristina y sus huestes.

Hay mucho en juego y las circunstancias políticas hacen que San Francisco y la Región estén en el centro de la escena provincial.

Lo que aquí suceda, para bien de algunos o mal de otros, no pasará desapercibido en octubre, el día después de las elecciones.

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