POLITICA DE ENTRECASA: lo que dejaron las PASO

POLITICA DE ENTRECASA: lo que dejaron las PASO

Decíamos antes de las elecciones que estábamos ante un acto electoral con poca utilidad práctica, con resultados simbólicos y efímeros.

La inutilidad práctica está dada en los hechos porque las mismas listas que compitieron en calidad de “pre candidatos” son hoy los “candidatos” y la confrontación de figuras en octubre será exactamente la misma.

Los resultados entonces adquieren un carácter simbólico, dándonos una precisa fotografía de la realidad política local, provincial y nacional del día 13 de agosto de 2017. Hoy, 14, ya sucedieron hechos que la modifican y esa dinámica seguirá hasta el 22 de octubre donde los resultados podrán ser similares, pero nunca los mismos.

En esa característica de constituirse en una fotografía de un extenso largometraje está dado su carácter de efímero.

La cantidad de diputados nacionales que representen a los cordobeses se elegirán el 22 de octubre, momento en el cual el voto popular tendrá, sí,  utilidad práctica.

En Córdoba, la fotografía indica un triunfo claro de CAMBIEMOS, con un 37% de votos para la lista oficial encabezada por Baldassi. En este mismo espacio, Dante Rossi obtuvo un nada despreciable 7% provincial que se transforma en poco más del 15% de los votos totales de CAMBIEMOS, que, hay que decirlo, no le alcanzan para formar parte de la lista de diputados nacionales que disputarán la elección de octubre. Quedó afuera.

El éxito de CAMBIEMOS se puede asignar prioritariamente al hecho de ajustarse minuciosamente a la estrategia generada en la Casa Rosada: apoyo incondicional a Macri, relativización de la figura de Baldassi y nacionalización del debate electoral infundiendo el temor a un posible regreso a los primeros planos de Cristina, a pesar de que en Córdoba la presencia del kirchnerismo es irrelevante.

La mayoría de los cordobeses priorizó el debate nacional y decidió apoyar al gobierno de Macri. Procuró impedir una crisis política nacional. Buscó darle la oportunidad de que siga gobernando aunque la gestión le genere algunas críticas. Mantener a Córdoba como un bastión anti kirchnerista también pesó en muchos conciudadanos.

Es cierto que CAMBIEMOS perdió una cantidad importante de votos respecto de la elección presidencial en sus dos versiones –primera y mucho más que en la segunda vuelta-, pero los que obtuvo fueron suficientes para sacar una ventaja aún mayor que la esperada.

Por el lado de Unión por Córdoba decíamos en una columna anterior a las elecciones:
“Llaryora y UPC no la tienen fácil en esta elección. Sin referencias nacionales, el desafío será contener el voto tradicional del peronismo cordobés –ya casi un partido provincial-, evitar o al menos morigerar al máximo la polarización nacional que buscará el macrismo con el kirchnerismo pero tratando de sumar el voto descontento con este año y medio de gestión de Cambiemos, especialmente en lo que refiere a la marcha de la economía en los sectores populares”.

El peronismo cordobés con su impronta de partido “cuasi provincial”, quedó atrapado en la lógica de las elecciones de medio término, donde, sin referencias nacionales, se les hace difícil colar el discurso provincial, donde la gestión es fuerte en términos de opinión pública.

El candidato natural de este espacio era José Manuel de la Sota. Su decisión, donde obviamente este análisis no estuvo ausente, obligó a Schiaretti a jugar su mejor carta, que no era otra que la creciente figura de Llaryora y a Llaryora no le quedaron alternativas políticas más que aceptar, “sacar la cara” por el peronismo para intentar, al menos, una elección digna.

En Córdoba, la expectativa, claramente, era perder por una diferencia menor que la que mostraron los números finales de las PASO.

Un fenómeno de características claramente regionales se dio en el Departamento San Justo, donde Llaryora y UPC lograron revertir la ola de votos “amarillos” y consolidar un triunfo importante en San Francisco y San Justo, donde, excepto en Arroyito, Llaryora sacó en todos los circuitos importantes más votos que Baldassi.

Explica este resultado la localía de Llaryora, el trabajo político de una dirigencia fuerte y organizada y las obras que ejecuta y promete el gobierno de Schiaretti y su vice-candidato.

También el hecho de que ningún dirigente de peso regional ocupa lugares expectables en la lista de CAMBIEMOS puede tener algo que ver. El hecho que el intendente de Arroyito, Mauricio Cravero, no esté en un lugar destacado, es algo que aún no tiene explicación política y, tal vez, le podría haber dado más peso al trabajo de CAMBIEMOS en la región, una de las pocas importantes que perdieron en la provincia.

El resultado electoral de las PASO les da la oportunidad a los contendientes de un análisis de sus estrategias y, eventualmente, la aplicación de ajustes.

Es difícil que lo que sucedió el 13 de agosto se modifique sustancialmente, pero también lo es que se repita sin ningún cambio.

Para los ganadores, el camino está más claro: mantener a Macri en el centro de la campaña, pedir acompañamiento, relativizar la figura de Baldassi y sostener el debate en términos nacionales agitando el temor al regreso del pasado, al regreso de Cristina. En este sentido, dar por finalizada la carrera política de la ex presidenta por el resultado de Buenos Aires puede debilitar el argumento. Eso no le conviene. Algo hará CAMBIEMOS a nivel nacional para sostenerla en el centro de la escena, siguiendo a pie juntillas los siempre útiles y eficaces consejos de Jaime Durán Barba.

Para UPC, el desafío está en ajustar su discurso de campaña y su estrategia comunicacional.

No es fácil el camino que debe transitar. En nuestra opinión, debería seguir marcando diferencias puntuales con Macri, mostrando con más precisión que esa crítica no pondrá en riesgo las principales políticas de gobierno del presidente, sacar del silencio a Baldassi y proponer un debate más frontal de candidatos, donde Llaryora puede mostrar más experiencia en gestión y en realizaciones y enfatizar más aún los logros del gobierno provincial en cada rincón del territorio. Tiene que encontrar también una estrategia comunicacional que atenúe el impacto del antagonismo macrismo-kirchnerismo que intentará sostener CAMBIEMOS.

No es tarea fácil por la profunda penetración que tienen los medios de la Capital Federal en todo el país, incluida la provincia.

Hay una tarea política también para realizar en el voto de Rossi y Carro. “Rascar la olla” en los votantes de estas dos opciones de manera inteligente, puede aportar un par de puntos más a UPC en Córdoba que le permitan achicar un poco la diferencia y aspirar a un posible cuarto diputado nacional.

Aunque faltan mas de dos meses para el 22 de octubre, los dirigentes políticos no tendrán descanso y ya están trabajando para consolidar o mejorar resultados.

De hecho, Schiaretti y Llaryora ya recorren la provincia firmando convenios de obras.
Octubre está lejos y cerca a la vez.

CAMBIEMOS  no puede dormirse en los laureles conseguidos y UPC tendrá una nueva oportunidad, no para dar vuelta el resultado, pero sí para mejorar su perfomance.

Para el final, el elemento que puede modificar el panorama pero que no manejan los dirigentes provinciales de ninguno de los dos grandes contendientes es la ECONOMÍA.

De la evolución de la economía estos dos meses también dependen muchos votos. Obviamente, una mejora perceptible, favorecerá al oficialismo nacional, lo contrario sucederá si los famosos “brotes verdes” siguen sin sentirse en los bolsillos cordobeses.

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