La guerra de los medidores

La guerra de los medidores

Ingresó a la conferencia de prensa por una puerta lateral. El traje, la corbata y la camisa en tonos ultra clásicos, como es su costumbre. El peinado firme y la sonrisa amplia, más de lo habitual. Es que el intendente venía a dar una buena noticia: un juez sanfrancisqueño resolvió que Emprigas debe restituir a los vecinos el costo de los medidores que les había cobrado desde el año 2002. No habían pasado más de unas horas de éste hecho y Madonna, demostrando una vez más su eficiente manejo de prensa, se montaba sobre un hecho cuyo mérito principal hay que adjudicárselo a los vecinos que litigan contra Emprigas.

Algunos de los que participaron de las discusiones de éste tema, como el Sr. Cernotto, se enojaron por la actitud del intendente y señalaron en distintos medios que el municipio -lejos de ser protagonista de ésta victoria- tenía buena parte de la culpa de que los vecinos tuvieran que pagar desde 2002 los equipos de medición de consumo de gas natural.

Para tratar de poner un poco de claridad sobre éste tema -harto complejo por cierto- hay que hacer un poco de historia.

Desde el año 1994, cuando se inició el Gasoducto y la Red Distribuidora Domiciliaria, Emprigas puso los medidores y no se los cobró a los vecinos. Al poco tiempo comenzó a reclamarle a la Administración de Jorge Bucco que ésta le pagara los que estaba colocando.

El argumento central de la Empresa para realizar éste pedido era el siguiente: si la Municipalidad es la propietaria de la totalidad del sistema de distribución -lo cual incluye los aparatos de medición- Emprigás que sólo es concesionaria no tiene porqué pagarlos; sino que lo tiene que hacer el dueño, es decir el municipio.

Bucco primero y Madonna después se negaron sistemáticamente a pagar los medidores bajo un fundamento principal: la Ordenanza 3865 -que otorga la concesión- dice que la empresa proporcionará a los usuarios los medidores. Además, en ningún lugar de dicha ordenanza se indica que la Municipalidad deba reintegrar importe alguno a la concesionaria y que del hecho cierto de ser la propietaria del sistema de distribución no se desprende que deba pagar los medidores pues tampoco pagó la red; sino que lo hicieron los frentistas por el sistema de contribución por mejoras.

En buen romance el municipio no dice que la provisión de los medidores deba ser gratuita, sino que él no tiene ninguna obligación legal de proveerlos o pagarlos.

Es a partir de ese momento que Emprigas, consciente de que no le podría cobrar a la Municipalidad los medidores comienza a cobrárselos a los vecinos. Aquí entran en acción los contribuyentes preocupados por el tema que dan forma a la Liga de Defensa del Consumidor -LIDECO- y empiezan los reclamos a la empresa.

Luego de varios intentos por la vía administrativa llegan a un planteo legal. Como el mismo debía ser realizado por una persona afectada, fue un vecino avalado por ésta organización con el necesario y conveniente asesoramiento quien hizo la presentación judicial logrando la resolución que condena a la concesionaria a devolver lo cobrado y cesar en adelante con esta actitud.

Hay que decirlo, no es que mañana quienes pagaron el medidor van a ir a Emprigas y le van a devolver el dinero más intereses y multas. Hay instancias de apelación que seguramente serán utilizadas por Emprigás, con lo cual la efectivización de ésta sentencia no está firme ni mucho menos.

Sin embargo, no deja de ser un hecho positivo y esperanzador ver que el Municipio primero -en dos Administraciones distintas- y los vecinos luego, no accedieron mansamente a una imposición empresarial que evidentemente no tiene fundamentos sólidos.

Las situaciones aquí descriptas y los resultados que hasta ahora se obtuvieron son un ejemplo muy concreto de que es posible, desde el Estado y desde las Organizaciones de vecinos, controlar las acciones de una empresa concesionaria de un servicio público y evitar que ésta se abuse de los usuarios y consumidores.

En la “guerra de los medidores” el municipio y los vecinos ganaron las dos primeras batallas… a no confiarse el resultado final aún no está asegurado

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