POLITICA DE ENTRECASA: Verano caliente

POLITICA DE ENTRECASA: Verano caliente

Un enero caliente se vive en el ámbito político lugareño y no precisamente por las temperaturas veraniegas.

2018 es un año sin compromisos electorales, pero es el año en el que se generan todas las condiciones políticas para que el 2019 sea un éxito o un fracaso por los políticos sanfrancisqueños.

Esto y algunas circunstancias coyunturales que se dieron este mes explican el nivel de debate político que, buenos es decirlo, por ahora solo se observa entre los propios políticos y un grupo selecto e interesado de la comunidad.

Las circunstancias coyunturales que dispararon la discusión son la Tecnoteca y el procedimiento anti narcomenudeo que se desencadenó la semana pasada.

Siempre que se han hecho grandes obras en la ciudad, hubo debate. Ese debate tiene actores bien intencionados, con convicciones y tiene intereses políticos, válidos por cierto, que van de la mano de tratar de impedir que el que gobierno pueda mostrar esa obra y recibir algún tipo de rédito político-social por la misma.

Solo para enumerar algunas, sucedió con la construcción del empedrado en la ciudad en los años 1930, costándoles el cargo al intendente Trigueros de Godoy, aunque luego regresó al poder; sucedió con las obras de pavimento, sucedió con la compra del Palacio Municipal, con argumentos similares a los de la Tecnoteca -¿Para qué queremos un Palacio?, ¿Esa plata se pude usar para otra cosa?-, sucedió con el gasoducto Angélica-San Francisco, con la municipalización de la ex Epos, hoy Amos, sucedió con la municipalización del Parque Industrial, en fin, todas las grandes decisiones son motivo de lógico debate porque alteran un orden de cosas dadas y dan lugar a uno nuevo.

Muchos de los argumentos esgrimidos en el debate de la Tecnoteca son atendibles, especialmente los que tiene con ver con el ambientalismo, sin embargo, aunque el gobierno municipal hubiera querido, la obra estaba lanzada y ya no tuvo tiempo de cambiar la decisión.

La taba está en el aire. Hoy, su suerte está jugada a terminar la obra para el verano que viene, que quede bien, que le guste a muchos sanfrancisqueños y que la puedan usar. Si todo eso sucede, el debate de este verano será un anécdota, lo contrario, será un costo político que el oficialismo pagará en junio, cuando, casi seguramente, se elegirá intendente por el período 2019-2023.

El mega operativo lanzado por Alberione, exitoso por cierto, perfectamente capitalizable políticamente por el gobierno provincial al que pertenece el oficialismo local, tuvo un giro inesperado cuando una de las detenidas fue una militante peronista.

Desde el anonimato de las redes sociales, rápidamente empezaron a circular fotografías donde se la ve a la mujer del guardiacárcel ahora encarcelada junto a los principales dirigentes de Unión por Córdoba en la ciudad, tratando de dejarlos “pegados” a un episodio vinculado las drogas.

Habrá que ver en el tiempo, el impacto que tienen estas acciones. No se puede negar el poder comunicacional de las redes sociales, sin embargo, aquellos que creen que lo que sucede en ese ámbito virtual se puede trasladar de modo directo a la realidad cotidiana se equivocan.

Sino, pensemos en las 10000 personas que “firmaron” un petitorio por la Tecnoteca y las pocas decenas que luego se manifestaron en el Centro Cívico.

La suerte del oficialismo, sin embargo, está jugada en lograr mostrar, a lo largo de este 2018, los resultados de la enorme cantidad de obras que se están ejecutando y el buen momento en término de inversiones privadas que atraviesa la ciudad.

Es paradójico que, con una inversión pública de más de 1500 millones de pesos y una enorme inversión privada, el gobierno no logre un reconocimiento ciudadano masivo en este sentido.

Hay ahí, en nuestra opinión, problemas que van de lo comunicacional a lo político.

Se ha lanzado una interna en el oficialismo que puede significarle una movilización contenedora de críticas o el principio de una división que ponga en riesgo la continuidad de Unión por Córdoba al frente del Palacio Municipal.

Eso dependerá de la inteligencia de sus principales actores.

Una cosa es que Mariano Almada organice un sector interno para contener militantes descontentos, para generar un espacio político, para proyectarse, para promover retoques a la Administración Municipal y otra muy distinta es apostar al fracaso de García Aresca en su gestión para imponerse en una interna.

No tendría dudas en afirmar que un fracaso del actual intendente significará más una oportunidad para Bernarte o Stoppani que para Almada.

Para el caso de que el actual intendente reafirme su intención de buscar su reelección y cuente con el apoyo para ello de Llaryora, no hay mayores espacios de dudas.

Sin embargo, el desafío de García Aresca es doble: por un lado, gestionar exitosamente la Administración y hacerle ver a la sociedad sanfrancisqueña lo que considera sus logros y por el otro, analizar correctamente el escenario interno y evitar cualquier cosa que se parezca a un pecado de soberbia.

Por el lado de la oposición, es difícil imaginar a Mejor San Francisco sin el liderazgo y la candidatura de Damián Bernarte. Es titánico el esfuerzo militante que realiza Bernarte para sostener la vigencia de su fuerza política y sigue totalmente presente su vocación por gobernar la ciudad.

Todas las encuestas conocidas lo dan entre los dirigentes con mayor intención de voto de la ciudad y no hay nadie en su espacio que se acerque ni por asomo a su nivel de conocimiento e intención de voto.

No es fácil su camino, pero un escenario con un gobierno municipal cuestionado por sus acciones y por sus inacciones y un oficialismo dividido, lo hacen abrigar esperanzas de un momento político donde su figura y MSF emerjan como una alternativa electoral viable.

Por el lado de Stoppani, las elecciones de 2018 sirvieron claramente a su objetivo de posicionarse como la referencia indiscutida de Cambiemos en la ciudad.

Sumó a eso una marcada vocación por caminar los barrios de la ciudad, por contactarse con los vecinos y por participar del debate político de la ciudad.

Hoy es sin dudas el hombre para disputar la intendencia en representación de Cambiemos en 2019.

Serán su primera experiencia electoral de este tipo y sus posibilidades crecerán en la medida en que Macri a nivel nacional logre tener una gestión bien valorada por la mayoría de los argentinos y que Cambiemos en la provincia logre armar un esquema electoral fuerte para enfrentar a Unión por Córdoba.

Con apoyo real de Cambiemos a nivel provincial y nacional, la candidatura de Stoppani tiene una viabilidad electoral con resultado abierto.

Queda por verse también el armado de la izquierda y el kirchnerismo, con bajo potencial electoral para pelear la intendencia, pero en una elección reñida, esos votos van a ser un botín más que preciado por las principales fuerzas políticas de la ciudad.

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