Poques, diputades, indecises, nosotres

Poques, diputades, indecises, nosotres

Era algún día entre 1992 y 1995. Me habían invitado a conducir un acto donde estaban presentes miembros del Concejo Deliberante local. Adelantada en años, Arroyito ya contaba con su primera concejal mujer. Nela Espósito de Vaudagna había asumido la banca por el peronismo en 1991. En oportunidad de presentarla en aquel acto lejano hay un hecho que me viene con nitidez a la memoria, dije algo así… “y se ecuentra presente la miembra del Concejo Deliberante…”.  Durante años Nela me recordó entre risas ese desliz lingüístico, sin remotamente imaginarnos que ese furcio se adelantó en unos 25 años  al  “lenguaje inclusivo”.

Cuando faltaban pocas horas para la votación del proyecto de ley que pretendía legalizar el aborto, un grupo de jóvenes había tomado el colegio Carlos Pellegrini de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en apoyo a la sanción de la ley. Fue en ese momento que ante un móvil de TN una integrante del Centro de Estudiantes de esa escuela dijo: “Hay poques diputades que están indecises. Queremos demostrarles que a nosotres no nos va a pasar por al lado que decidan que sigan muriendo mujeres”.

Poques, diputades, indecises, nosotres. La estudiante habia logrado instalar con fuerza renovada lo que no pudieron antes el “todas y todos”, la “@” (tod@s) o el uso de la “x” (todxs). La irrupción de la “e” reemplazando a la sexista “o”, se fundamenta en que la “e” es una vocal neutra que no se identifica con ningún género y que puede trasladarse con cierta facilidad al habla. Algo que no se podía hacer con la “x”.  Hagamos el ejercicio con la misma frase: “Hay poquxs diputadxs que están indecisxs. Queremos demostrarles que a nosotrxs…”. Ni usando @: “Hay poqu@s diputad@s que están indecis@s. Queremos demostrarles que a nosotr@s…”.  La neutra “e” viene a solucionar ese problema en el habla, o no tanto, como veremos más adelante.

Arturo Pérez-Reverte es español, fue reportero de guerra durante veintiún años. Lleva más de quince millones de libros vendidos en todo el mundo. Lo conocí a partir de la lectura de “Hombres buenos”, una obra que navega entre la ficción y la historia y que se remonta al siglo XVIII cuando dos integrantes de la Real Academia Española son comisionados a viajar hasta París para conseguir los 25 vólumenes de la “Enciclopedia”.  L’Encyclopédie era la obra que reunía gran parte del saber de aquella época y que ponía en discusión muchas de las “verdades” que hasta el momento no habían sido discutidas. Menos aún en España.

Pérez-Reverte, que actualmente es miembro de la  Real Academia Española [RAE], dice que “En determinados medios, sobre todo redes sociales, empieza a identificarse el correcto uso de la lengua española con un pensamiento reaccionario; con una ideología próxima a lo que aquí [refiriéndose a España] llamamos derecha. A cambio, cada vez más, se alaba la incorrección ortográfica y gramatical como actividad libre, progresista, supuestamente propia de la izquierda. Según esta perversa idea, escribir mal, incluso expresarse mal, ya no es algo de lo que haya que avergonzarse […] No escribo mal porque no sepa, es el argumento. Lo hago porque es más rompedor y práctico. Más moderno”. ¿Es el lenguaje inclusivo un nuevo género? ¿O es una moda pasajera?

Para el filósofo argentino Santiago Kovadloff, también miembro de la RAE, a la irrupción de la “e” neutra hay que tomarlo como un fenómeno que excede la lengua. Se corresponde a una demanda de aquellos sectores que sintiéndose excluídos reclaman ser considerados como iguales. Y refleja un cambio en la composición de los ámbitos profesionales o relacionados con la vida pública otrora monopolizados por el hombre y hoy compartidos – y en algunos casos con predominio – de las mujeres. Por ello, para este pensador, el cuestionamiento a la “o” sexista le parece válido y razonable, independientemente de sus posibilidades de éxito.

Sobre ese asunto Pérez-Reverte se coloca en la vereda opuesta.  Y le apunta de manera directa a lo que considera como “el sector más irresponsable, disparatado, analfabeto y demagógico del feminismo militante” a quien considera parte principal del problema. Frente a éste contrampone al “feminismo necesario, inteligente, admirable” a quien le reconoce que es lógico que “se sienta a menudo encorsetado por las limitaciones de una lengua que, como todas las del mundo, ha mantenido a la mujer relegada a segundo plano durante siglos”.

Sin embargo, sostiene Pérez Reverte, “pretender cambiar de golpe lo que a veces lleva centurias sedimentándose en la lengua, no es posible de un día para otro, haciéndolo por simple decreto como algunos pretenden. Y a veces, incluso con la mejor voluntad, hasta resulta imposible.

En ese sentido parece acordar la lingüista argentina Ivonne Bordelois cuando se pregunta “Qué pasa, por ejemplo, con los adjetivos y demostrativos que se acoplan a las normas inclusivas? ¿Diremos: En el mundo del deporte, les tenistes son les más cares? ¿Les niñes eran todes muy lindes? ¿Les periodistes son muy peligroses?”

Si bien podríamos decir les chiques tomaron las calles, les diputades votaron por el aborto, qué diríamos de un titular como ‘Les asesines sometieron al público’, ‘Les delincuentes se multiplican en ese barrio’, ‘Les criminales están en todas partes’ – porque es obvio que mujeres asesinas, criminales y delincuentes existen en todas estas actividades y situaciones, y ellas también deben estar comprendidas en el lenguaje inclusivo mediante el integrador e innovador artículo les. ¿Qué nos parecen les prostitutes? [Ellos también deben ser incluidos, recordémoslo. ¡La ley es igualitaria!]”, reflexiona Bordelois.

La Real Academia Española, fundada en 1713, y encargada de velar por el buen uso y la unidad de la lengua española, intervino en la cuestión. Una usuaria de twitter pidó que la RAE se prununciara “respecto de la utilización de la e y la x en reemplazo de las vocales que marcan género…” y obtuvo esta respuesta: “El uso de la @ o de las letras «e» y «x» como supuestas marcas de género inclusivo es ajeno a la morfología del español, además de innecesario, pues el masculino gramatical ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género”.  Respuesta que generó una catarata de nuevas respuestas y preguntas.

Cuando el hilo de la discusión parecía tender al infinito y luego de días y días de actualizados debates un usuario de twitter escribió “¡Hola @RAEinforma. Tengo un par de #RAEconsultas o #RAECuriosidad, como quieran.  ¿El que contesta en esa cuenta es humano? En caso afirmativo… ¿Cómo pueden aguantar tanta tontería repetida día tras día con lo de castellano/español y lo de usar la “x” o la “e”?  A lo que recibió por toda respuesta:  “Sí, por el momento somos humanos”.

¡Hasta la próxima!

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