Una anécdota

Una anécdota

La muerte de José Manuel de la Sota obliga a un repaso de su vida política, por cierto intensa. Pensemos que en 1976, el golpe militar lo sorprende siendo Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Córdoba con apenas 22 años!!!

En general, su vida pública está siendo expuesta  con detalle por los medios de difusión nacionales, provinciales y locales.

En estas líneas que sirven como despedida a uno de los cuatro hombres más importantes de Córdoba en esta etapa democrática (Angeloz, Mestre y Schiaretti son los otros en mi modesto entender) voy a contar con la mayor fidelidad posible un momento histórico del que fui testigo y en parte, protagonista y que, a mi entender, significó una instancia de quiebre en lo que sería su devenir político.

Por tratarse de una anécdota, permítanme contarlo en primera persona.

Los hechos transcurrieron a mediados del año 1998. Ramón Mestre, a la sazón gobernador de Córdoba, había adelantado las elecciones provinciales para el 20 de diciembre de ese año en busca de su reelección.

El peronismo cordobés había tenido una elección interna en 1997 donde se había impuesto De la Sota, Schiaretti había competido solo en la Capital Federal y había obtenido un 25% y a nivel provincial Jorge Bucco había encabezado una lista que había sacado un 18% de los votos.

El adelantamiento de las elecciones ponía a De la Sota, conductor del peronismo por aquella interna, en la necesidad de definir una estrategia electoral.

Todas las encuestas le otorgaban a Mestre una ventaja de, al menos, 22 puntos sobre “el Gallego”.

Bucco era una de las figuras emergentes del peronismo y se imponía el diálogo. De la Sota era un hombre pragmático en cuanto al reconocimiento de las realidades políticas ganadas en las elecciones internas y tenía fama de respetar los acuerdos.

El ámbito elegido para el diálogo fue una cena en un coqueto restaurant de la calle Posadas en la Capital Federal, Cipriani se llamaba.

De la Sota fue acompañado por sus dos espadas políticas de la época: el “zurdo” Montoya y Herman Olivero, a Jorge Bucco lo acompañé yo.

Recuerdo vívidamente que en la mesa contigua se encontraban cenando Valeria Mazza –modelo top a nivel internacional-  y Alejandro Gavier, que aún no se habían casado.

Otro detalle que tengo muy presente es que De la Sota pidió de entrada mortadela. ¿Mortadela? Le pregunté por lo bajo a Jorge. Sí, italiana, es riquísima, me contestó.

Nuestro objetivo en la cena era convencer a De la Sota para que apoye la candidatura a gobernador de Bucco. Los argumentos eran pragmáticos y los expuse de modo directo:

Venís de perder cuatro elecciones (1983 como intendente, 1985 como diputado nacional, 1987 como gobernador y 1991 como gobernador otra vez) no podes perder otra, sería el final de tu carrera, apoyalo a Jorge, quedate con todos los cargos legislativos provinciales y nacionales y ya controlás el partido, una derrota a Jorge que recién empieza no lo deja mal parado y vos te rehaces para el próximo turno electoral provincial donde Mestre ya no puede ser más candidato.

De la Sota escuchó atento y cuando finalicé miró a Olivero y Montoya y les dijo “real politik”.
Estuvimos más de tres horas analizando variantes. De la Sota cerró la reunión diciéndonos “mañana me reúno con “el Turco”, refiriéndose a Menem, y lo definimos.

Pidió un taxi y se fue solo.

Olivero, Montoya, Bucco y yo nos fuimos a tomar un café con la sensación de que la propuesta le cerraba a De la Sota.

A los dos días, el segundo encuentro fue en un Hotel que De la Sota frecuentaba en la época.

Está ubicado a media cuadra de Plaza de Mayo. No recuerdo el nombre. Es de construcción antigua.

A esa reunión se sumaron Carlos Caserio y Olga Riutort, su esposa en la época.

Desde la punta de la mesa, con un desayuno servido, contó los resultados de su reunión con el entonces presidente.

Muchachos, nos dijo, el Turco quiere que yo sea el candidato, me aseguró su apoyo político y el apoyo del gobierno nacional en todos los aspectos de la campaña.

Menem piensa que tiene que tener control político sobre uno de los cuatro distritos grandes (Buenos Aires era de Duhalde y Santa Fe de Reutemann). Quiere que Córdoba apoye su re reelección.

Luego lo miró a Jorge y le dijo que Menem lo quería encabezando la lista de diputados nacionales en las elecciones de 1999.

Luego vino la campaña política, el apoyo del gobierno nacional estuvo muy presente, Mestre comenzó a cometer gruesos errores, De la Sota se vinculó con el publicista brasileño Duda Mendoza que hizo una campaña extraordinaria y aquello que parecía imposible, se concretó, De la Sota, después de muchas derrotas, saboreó las mieles de la victoria y fue gobernador por primera vez.

El peronismo de Córdoba lanzó la re re en un Congreso en Embalse.

Y Bucco encabezó la lista de diputados nacionales en la elección de 1999.

De la Sota cumplía sus compromisos.

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