La palabra que vale, protege

La palabra que vale, protege

Mientras me dispongo a escribir esta columna la realidad me devuelve una imagen que justifica el tema elegido. Adentro y afuera del Congreso de la Nación se vive una batalla campal; a los insultos, descalificaciones, inexistencia de argumentos, chicanas y escenas de box que se viven adentro le sigue el lamentable correlato de afuera: caos y furia en el enfrentamiento entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad.  Dos expresiones, la de adentro y la de afuera, que nos muestran la peor cara de una Argentina empeñada en una espiral de violencia y corrupción que la lleva a fracasar una y otra vez.

El mes pasado la Escuela Dr. Dalmacio Vélez Sársfield presentó la segunda edición de Mi Palabra Vale, un boletín que recoge 20 textos de opinión de los alumnos de Sexto Año del Nivel Secundario. Durante los meses de mayo y junio, como parte de una actividad propuesta desde la asignatura de Lengua y Literatura a cargo de la Prof. Laura Berardo, los alumnos redactaron textos de opinión de temática libre observando la estructura y las estrategias propias de la argumentación.

El resultado de la propuesta, nuevamente, fue muy positivo. Los alumnos-escritores pudieron expresar sus posturas e inquietudes sobre variados temas de su interés: secundario y adolescencia; creencias y adoctrinamiento; educación sexual como derecho; las nuevas formas de escritura; el cáncer y su impacto en la familia; la depresión; el sistema educativo; el exceso de protección en los niños; la felicidad vs. el vivir el momento; el feminismo; el rol de la prensa; la danza como expresión artística reparadora; la discriminación por orientación sexual; la importancia de la matemática; la elección vocacional universitaria; el divorcio y su impacto en los hijos; la discapacidad y el derecho al trabajo; la libertad religiosa; la automatización de nuestras vidas y la dependencia a las pantallas.

Explica la Prof. Laura Berardo que la elección final de los textos de opinión que conforman Mi Palabra Vale es el “resultado de un trabajo democrático de gran valor, ya que el boletín está conformado por los textos más votados por los propios estudiantes”. Inicialmente fueron presentados 120 escritos de los cuales la docente seleccionó 40, los que fueron devueltos a sus autores para que le realizaran una revisión final y luego someterlos a la consideración de todos los alumnos de Sexto Año. Los textos de opinión que forman parte de esta edición del boletín, están ahí porque fueron seleccionados por los mismos alumnos, quienes al elegir no necesariamente lo hicieron por acordar con lo argumentado.

La Escuela editó en soporte papel 200 boletines, pero quisieron aprovechar el mundo digital para poder darle a la obra de los alumnos una mayor difusión y “colgaron” en la web el boletín al que se puede acceder ingresando a www.ddvs.edu.ar/revista.

Este ejercicio de circulación de la palabra, de argumentación, de elegir a pesar que lo expresado no acuerde con mis ideas confirma una de las razones de ser de la Escuela: un espacio donde la palabra valga.

Dice el filósofo español Fernando Savater que aunque la educación corra siempre detrás de la realidad, hay una serie de puntos básicos que se mantienen inalterables. Uno de ellos, quizás el más importante, es el de formar buenos seres humanos y buenos ciudadanos, y eso – a pesar del paso del tiempo – no ha cambiado.

En las últimas décadas se han priorizado, en educación, la adquisición de destrezas técnicas o se ha subrayado la importancia de instrumentos educativos puramente emocionales, en detrimento de algo sustancial, como la capacidad de abstracción, que es aquello que, asegura Savater, “diferencia a una persona bien educada de otra que sólo sabe poner un tornillo donde le mandan.

La falta de esa habilidad, “que es un enorme lastre desde el punto de vista educativo”, se ha convertido en un problema para nuestra vida en común. Las ideas y los debates que suelen tener lugar en el suelo público no se organizan en torno a los argumentos, a la lógica y a la coherencia, sino que “se discute contraponiendo una anécdota a otra o un sentimiento a otro. Esa ausencia de argumentos es un enorme problema que debemos evitar desde el inicio, a través de la educación”, sostiene Savater.

La Escuela que habilita la circulación de la palabra y que lo hace no a tontas y locas sino observando la estructura y las estrategias propias de la argumentación es una enorme esperanza protectiva ante tanta violencia y fracaso.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.