POLÍTICA DE ENTRECASA: LLaryora y sus circunstancias

POLÍTICA DE ENTRECASA: LLaryora y sus circunstancias

La popular frase de José Ortega y Gasset, una vez más, se ajusta con precisión quirúrgica a la situación que le toca vivir a  Martín Llaryora.

“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo” escribió el filósofo español poniendo en pocas palabras el hecho de que ninguno de nosotros somos absolutamente libres, que la libertad está en orden a las circunstancias que nos toca vivir.

Todos somos “yo” y el “medio” y en ese devenir es que se ejerce la libertad, es en ese devenir en el que se toman decisiones.

Es difícil imaginar que Llaryora, dos veces intendente de la ciudad, ministro provincial, vice gobernador y diputado nacional, si fuera solamente “yo”, hubiera decidido buscar la intendencia de la Capital Provincial.

Sin embargo, las circunstancias, las decisiones que fue tomando, los éxitos y también los fracasos electorales, le dieron una dimensión de dirigente provincial que lo transformó en el peronista mejor apreciado por los cordobeses después del propio Schiaretti.

Y a partir de aquí, una serie de circunstancias que lo llevan, casi inexorablemente, a encarar la difícil tarea de competir por el Palacio 6 de Julio.

Schiaretti convocó a elecciones para el 12 de mayo y le pidió a los intendentes peronistas que lo acompañen ese día con las elecciones locales para repetir una exitosa estrategia en el interior provincial que hizo que UPC ganara por amplio margen y se quedara con la gobernación aun habiendo sido derrotados en la Capital.

El “arrastre inverso” lo llaman en algunas mesas de análisis político-electoral.

La expectativa con la principal ciudad era que Mestre separara la elección. Eso lo conformaba a Schiaretti que tiene muy buena imagen en esa ciudad y por primera vez el peronismo puede ganar una elección en el mayor bastión del radicalismo en particular y de Cambiemos en general.

En ese contexto UPC no necesitaba más que del gobernador y el rol de Llaryora, en esas circunstancias, pasaba a un segundo plano.

Sin embargo, Mestre redobló la apuesta. Quiere ser gobernador de Córdoba. Necesita que ese día la mayor cantidad de intendentes radicales busquen su reelección y lo “empujen” hacia la gobernación. No podía pedirles eso sin dar el ejemplo. Aun a riesgo de perder todo, fijó la fecha para el 12 de Mayo.

Y es aquí es cuando las “circunstancias”, el “contexto”, ponen a Llaryora en una situación donde su “yo” queda condicionado.

Schiaretti ahora necesita el mejor candidato de UPC en la Capital para que su performance electoral no sufra una disminución, debiendo traccionar a alguien desconocido o con mala imagen que ponga en duda el triunfo provincial, principal objetivo electoral del 12 de mayo.

Todas las encuestas conocidas le dicen a Schiaretti que, por lejos, el peronista que mejor mide para intendente es Martín Llaryora.

Schiaretti quiere entonces poner lo mejor que tiene en la cancha. Si Mestre va por todo, yo también dice “El Gringo” y no duda en pedirle el “sacrificio” a “el Martín”.

Llaryora construyó un sistema de relaciones muy aceitado en la ciudad Capital desde sus épocas de estudiante de Derecho y desde allí, ante la posibilidad de llegar, después de muchísimo tiempo, al gobierno municipal, le reclaman que se ponga al frente de una campaña que, se sabe, no será fácil. Otra circunstancia que lo empuja hacia una decisión no buscada.

Cualquier  persona que haya participado de un partido político o de una institución sabe que hay momentos en la vida en que el interés personal debe dejarse de lado en pos de aquellos que en otros momentos lo sostuvieron, lo ayudaron a subir, a escalar.

A Llaryora ahora que ocupa un lugar de privilegio en la conducción del justicialismo cordobés, le piden que sea candidato a intendente de Córdoba y, salvo que quiera “salirse del juego”, no podrá decir que no.

En su entorno dicen que hay varias cosas que lo preocupan. Una de ellas, la reacción de los sanfrancisqueños al verlo como candidato a intendente de otra ciudad.

Quienes lo impulsan, le dicen que deberá explicar que, en gran medida, gracias a los sanfrancisqueños está en la posición actual y que eso nunca va a cambiar.

Dicen que se siente satisfecho con todo lo que pudo hacer por la ciudad en estos años y que no duda que, desde cualquier espacio, seguirá bregando por su progreso.

La cuestión personal, su familia, es otra de sus preocupaciones fundamentales.

Finalmente, la otra gran preocupación tiene que ver con la reacción de los ciudadanos cordobeses ante la candidatura de alguien que ya fue intendente de otra ciudad.

De hecho, Luis Juez, probable competidor de Llaryora, ya criticó esa “foraneidad”.

El contra argumento es que con nativos de Córdoba no le fue muy bien a la ciudad y que Llaryora puede darle lo que necesita: experiencia en gestión y una relación aceitada con el gobernador ya que descuentan que si Llaryora gana la intendencia de Córdoba, Schiaretti ganará cómodamente las elecciones provinciales.

Residencia puede acreditar desde los tiempos de estudiante, luego funcionario y vice gobernador.

Por otra parte, la ciudad Capital de la provincia tiene un carácter de por sí cosmopolita y el argumento de los NyC, según los encuestadores del gobierno provincial, no es relevante para la gran mayoría de sus habitante.

En poco menos de mil palabras no se puede agotar el análisis de un tema tan complejo, pero de seguro, en este mar de disquisiciones se debate el futuro Martín Llaryora y las decisiones ya no tienen espacio temporal.

Más pronto que tarde, su candidatura a intendente de Córdoba será una realidad y desde ese momento se comenzará a escribir una nueva página en la historia de este hombre que se ha transformado en el político nacido en nuestra ciudad con mayor desarrollo provincial y nacional.

¿Quién lo acompañará en la fórmula?, ¿Cuáles serán los ejes de su campaña?, ¿Quiénes integrarán sus equipos?, ¿Qué rol jugarán Olga Riutort y Natalia De la Sota?  son solo algunas de la enorme cantidad de interrogantes que se abrirán luego de que la principal de las decisiones sea tomada y comunicada, pero eso será, seguramente, motivo de otras columnas, en este 2019 en el que elegiremos, ni más ni menos que intendentes, gobernadores y el propio presidente de la nación.

 

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