Gestión, algo más que hacer que las cosas sucedan

Gestión, algo más que hacer que las cosas sucedan

Un informe presentado a la Legislatura por el Ministro de Finanzas confirma que desde hace 10 años la Provincia es un importante empleador y demandante de mano de obra. Si consideramos que el Estado concentra los servicios de salud, educación, justicia y seguridad podríamos decir que el 51% del presupuesto  destinado a esos sueldos es algo “natural”. 110.811 millones de pesos en personal, 19.946 millones para obras públicas y otros. Este esquema se replica, con más y menos, en las administraciones públicas municipales.

Aún bajo el supuesto que ese 51% incluye sólo a personal que efectivamente cumple los servicios para los que el Estado los requiere [y que no son punteros políticos rentados que están esparcidos a lo largo de la Provincia, ni son asistentes de bloques que sólo “asisten” a las sesiones de un Concejo Deliberante, ni son…], el dato nos está indicando una debilidad del sistema que en épocas como las actuales [de baja de los ingresos] preocupa.

Frente a presupuestos cuyo gasto es inflexible [quiere decir que el Estado debe hacerle frente sí o sí, mes a mes] las alternativas para “hacerlo alcanzar” suelen pasar por recetas conocidas: más impuestos, más deuda o menos obra pública. Dice Laura González para La Voz del Interior que la única variable del presupuesto provincial 2020 “revisada a la baja” es la vinculada a la obra pública: “El ritmo de esos trabajos, luego de las megaobras de gasoductos, circunvalación, variante Costa Azul, ruta 36 y 19, bajará sensiblemente en el segundo período de Juan Schiaretti”, escribe González.

En otro informe, esta vez firmado por Juan José Domínguez, se hace un repaso por las propuestas de las distintas fuerzas políticas nacionales en relación al sistema previsional. El título: Jubilados: propuestas de todo tipo, aunque sin explicar el cómo. Algo que se repite de manera endémica desde hace años.

Construiremos casas, repararemos lo roto, daremos medicamentos gratis, ampliaremos los servicios, no aumentaremos los impuestos, incluiremos a todos y un largo rosario de propuestas que terminan estrelladas contra un presupuesto inflexible; ignorar o contradecir esa realidad es una ingenua negación que no resiste el menor análisis.

La gestión siempre transcurre en la dimensión del cómo, donde no sólo se incluyen los recursos económicos, sino también aquello que aportan o deberían aportar las personas: tiempo, trabajo, responsabilidad, empatía, formación específica, capacidad de formar equipos y sostenerlos, entre otros. Sin embargo, hoy asistimos a un festival de la improvisación: lo nuevo en política, para ser nuevo, debe hacer gala de “recién llegado”.

Por ello gestión es algo más que hacer que las cosas sucedan. Requiere tener en claro hacia dónde se quiere ir, cómo se irá y con quiénes. En toda campaña electoral, por cada propuesta, debe exigirse que se explicite el cómo y el quiénes. Así se evitaría llamar a un plomero cuando en realidad se necesita un médico. Gestión entonces es hacer que las cosas sucedan pero no de cualquier forma. ¡Hasta la próxima!

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.