Arroyito no es fácil, pero vale la pena servirla

Arroyito no es fácil, pero vale la pena servirla

Resultados. En democracia define la mayoría que asiste a votar. Y en el sistema electoral local, alcanza con que la diferencia sea de 1 voto. La Junta Electoral Municipal dio a conocer el escrutinio definitivo, el que arrojó estos resultados: 1 – Que de un total de 20.285 electores habilitados, participó el 75,08% [15.319 personas]; 2 – Que Gustavo Benedetti obtuvo su tercer período no consecutivo frente al Municipio de Arroyito con el 43,57% [6675 votos]; 3 – Que el segundo lugar quedó reservado para la Unión Cívica Radical con el 31,19% [4778 votos]; 4 – Que el tercer lugar es para el Vecinalismo Independiente que obtiene el 14,96% [2291 votos]; 5 – Que el cuarto lugar fue para el Partido Socialista con el 5,69% [871 votos]; 6 – y que el quinto lugar lo ocupe el Partido Solidario con el 3,30% [505 votos].

Baja participación. Una de las reglas electorales que se cumple indefectiblemente es que las llamadas elecciones locales, donde se definen cargos como el de Intendente, Vice, Concejales y Tribunos, son las más concurridas. Nuestra Ciudad fue la excepción. En la primera vuelta para Presidente estaban habilitados 20.627 electores [incluídos aquellos que tienen entre 16 y 18 años] y fue a votar el 84% del padrón; unos 1600 electores más que los que concurrieron a votar en las elecciones del pasado 10 de noviembre. ¿Será el cansancio que impuso un año electoral intenso el que restó participación en las elecciones locales? ¿Será falta de interés? ¿A quién benefició esta baja participación?.

Dato. El Vecinalismo Independiente [Genesio – Magnano], el Partido Socialista [Maldini – Ibáñez] y el Partido Solidario [Ludueña – Serra] obtuvieron más votos en el tramo del Tribunal de Cuentas que en el de Intendente, Vice y Concejales.

Oposición paradojal. La Unión Cívica Radical vuelve después de 17 años a ser oposición con 3 integrantes en el Concejo Deliberante. Oposición que se completa con el representante del Vecinalismo Independiente, que irá por doce años consecutivos como concejal. Tiempo que sólo había sido alcanzado, desde la vigencia de la Carta Orgánica Municipal, por el concejal Novara de la UCR. Lo paradojal en esta elección es que la Unión Cívica Radical será oposición a la gestión que encabezará un Intendente radical, el mismo que los llevó al poder en el 2003.

Una realidad cambiante. Gustavo Benedetti venía de dos NO. El primer NO lo recibió en su intento de reformar la Carta Orgánica Municipal para permitirle un tercer mandato consecutivo. El segundo NO se produjo en el 2015 al momento de perder la interna radical a manos de Mauricio Cravero. La decisión de jugar por fuera de su partido en acuerdo con el Gobierno Provincial, fue una estrategia efectiva. La que le permitió un tercer SÍ.

La estrategia. Benedetti encontró en el Vicegobernador electo un interlocutor que le abrió las puertas al acuerdo que buscaba. Teniendo ese acuerdo prácticamente cerrado, Calvo convocó a los referentes pejotistas locales para informarles: 1 – Que Benedetti era el dirigente que mejor medía en las encuestas [38% – 40%] ; 2 – Que el PJ no alcazaba a instalar un cadidato que le garantizara la elección; 3 – Que a Benedetti solo no le aclanzaba y que el PJ podría aportarle el porcentaje que necesitaba para ganar; 4 – A cambio de ese apoyo el Gobierno Provincial pediría participación en las listas de Concejales, Tribunos de Cuentas y en el futuro gobierno local.

El peronismo y sus mareos. Salvo un sector, todos quienes participaron de aquella reunión en el despacho del Vicegobernador electo acataron la estrategia. También los intendentes peronistas de las localidades vecinas, que en una acción inédita para la historia de nuestra Ciudad se involucraron fuertemente en esta elección. El peronismo llegó a este compromiso electoral, una vez más, dividido y sin una propueta propia. Y sin saber, a la luz del 43% que obtuvo finalmente Benedetti, si le aportó algo al ganador [que arrancó con una base propia cercana a lo que finalmente alcanzó].

El kirchnerismo local, sin hacer pie. La versión local del kirchnerismo nacional no pudo retener los más de 3600 votos que obtuvo la fórmula Fernández-Fernández en la primera vuelta electoral presidencial. La propuesta local quedó relegada al último lugar en las preferencias del electorado.

Los votos, de nadie. Macri obtuvo en nuestra Ciudad una cifra difícilmente alcanzable: 11.341 votos.  El referente más visible de ese espacio fue Mauricio Cravero cuya lista estuvo, 15 días después, a más de 6500 votos de distancia.

Triunfo. Benedetti consolidó su triunfo en su intacta llegada a los sectores populares; en la incapacidad de la gestión del Intendente Cravero en consolidar un candidato competitivo y en la estrategia errónea de convocar a elecciones locales en el último turno electoral; en haber encarnado la idea de cambio; en la ruptura de la Unión Cívica Radical y en un nuevo quiebre del PJ local y en una acertada estrategia comunicacional que lo mantuvo invariable en la vereda de la no confrontación y la evasión a los cuestionamientos a su paso por la gestión pública.

La prensa y su propio juego electoral. Que los medios de comunicación tomen postura por un candidato se viene haciendo cada vez más común en nuestro país. En nuestra Ciudad no tanto, al menos no tan evidente como en estas elecciones donde los medios libraron sus propias batallas electorales.

Los voceros y las redes. Los voceros informales son un riesgo. Tanto que hasta el mismo Papa Francisco, por medio de la Conferencia Episcopal Argentina, tuvo que volver a recordar en estos días que el Papa “se expresa en sus gestos, palabras y a través de los voceros formalmente designados por él. Nadie ha hablado ni puede hablar en nombre del Papa”. Nunca como antes las redes han permitido que personas de dudosos antecedentes se autoerijan como voceros de los candidatos.

El sistema electoral local y los amnésicos. Las Ciudades que contamos con Carta Orgánica Municipal decidimos con cierto grado de autonomía nuestras propias reglas electorales. Éstas están contenidas en dos instrumentos legales, la propia Carta y en la Ordenanza del Código Electoral. Por ejemplo, si queremos dejar de votar en el formato tradicional y pasar a boleta única, alcanza con modificar el Código. Algo que puede hacer el Concejo Deliberante por sí mismo. En cambio, si queremos permitir que los menores entre 16 y 18 elijan Intendente debemos modificiar la Carta Orgánica y esto se hace de dos maneras y las dos implican convocar al electorado. Que quienes participan en la vida política local en cargos electivos [algunos desde hace 20 años] ante cada elección se asombren de “lo atrasadas que están nuestras reglas electorales”, es de un cinismo inaceptable. El atraso no es otra cosa que trabajo no hecho. El mismo que los contribuyentes les pagamos para que hagan. Menos raptos de amnesia y más hacer lo que se debe hacer. Entre otras cosas, legislar.

Desafíos. El Intendente que asume enfrenta un año difícil. Asoman en el horizonte un presupuesto local fuertemente limitado por el gasto en personal y las promesas de campaña que debe cumplir; un frente judicial no resuelto; un Gobierno Provincial [principal aliado] que ya anunció que limitará sus proyectos de inversión a aquellos que cuenten con financiamiento externo; lidiar con un frente opositor del que aún es afiliado y el arduo trabajo de convertir la estrategia electoral que lo llevó nuevamente a Rivadavia 413 en acuerdos de gestión.

Para todos. Arroyito no es fácil, pero vale la pena servirla. Llegó el momento de gobernar, además de para quienes acompañaron a Todos Juntos por Arroyito, para el 56,43% que se decidió por otras opciones electorales, para el 25% que no fue a votar y para los menores de 18. Es decir, para todos.

¡Feliz Nochebuena! ¡Próspero Año 2020!

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