¿Qué y cuánta cultura consumimos los argentinos? Parte 1

¿Qué y cuánta cultura consumimos los argentinos? Parte 1

En el primer semestre del año 2017 se realizó en todo el país la segunda Encuesta Nacional de Consumos Culturales. El cuestionario constaba de 117 preguntas, se replicó el mismo utilizado en 2013 y se consultó a 2800 personas mayores de 13 años que residen en conglomerados de más de 30.000 habitantes distribuidos en todo el territorio nacional.

Contrario a lo que supone el sentido común, expresado hasta el hartazgo por el mundo adulto, el estudio revela que son los jóvenes los que más consumen cultura, los que están más digitalizados, los que más dinero mueven en el sector y, también, quienes irán marcado la tendencia de los consumos culturales del futuro.

El informe revela que entre la adolescencia y hasta aproximadamente los 25 años es el período de mayor consumo cultural en todos los lenguajes [editorial, audiovisual y musical]; por ello, garantizar el acceso al arte y a la cultura a este sector social está ligado [al igual que la educación formal] al desarrollo y la formación de la identidad personal. Vayamos por parte.

Recitales, cine, bailes, teatro y museos. Los jóvenes son los que más asisten al cine y a los espectáculos de música en vivo; pero los que menos van al teatro. A medida que la edad aumenta, disminuye el hábito de bailar, ya sea en fiestas, boliches, casas, clubes, bares o peñas. Mientras el 64% de los jóvenes baila en alguno de los ámbitos mencionados, sólo el 10% de los mayores de 65 lo hace.

En relación a los museos, el estudio marca un dato llamativo en relación a 2013 [fecha donde se realizó la anterior encuesta nacional]: los jóvenes disminuyeron su nivel de asistencia a la mitad, ya que mientras en 2013 un 22% acudía a museos, sólo un 11% dijo hacerlo en 2017.

Lectura [libros, diarios, noticias, blogs y portales]. El hábito de la lectura atraviesa un proceso de profunda transformación. En este sentido, el estudio detecta que se verifica una modalidad de consumo ágil y de contenidos breves, posibilitada por la digitalización y la portabilidad [celulares, tablets]. Los jóvenes son los que más leen libros, noticias [en redes sociales o vía WhatsApp], blogs o portales de noticias y los que menos leen diarios.

Libros. Leer un libro es una práctica que en nuestro país está fuertemente asociada a la escuela. Por eso los valores más altos de lectura de libros se corresponden al grupo de jóvenes que están escolarizados [61,4%]. Esto explica que el 53% de todos los libros que se producen en el país tengan como público objetivo a niños y jóvenes.

Diarios. Si bien los adultos y adultos mayores son quienes más leen diarios [tanto en papel como en algún formato digital], un nada despreciable 42,5% de jóvenes también lo hacen. Sólo que estos últimos también incorporan como fuentes de sus noticias a las redes sociales y WhatsApp, de donde obtienen el 30% de lo que se informan.

Música y televisión. Aquí las diferencias de edad, región o nivel socioeconómico se achican: prácticamente todos los argentinos vemos televisión y escuchamos música. ¿Qué es lo que cambia? La frecuencia, los géneros y los soportes que utilizan los jóvenes.

Música. El 85% de los jóvenes escucha música por internet [online o vía descarga], porcentaje que se reduce al 11% para el caso de los adultos mayores. Y de ese 85% casi un 70% lo hace usando el celular a diario, mientras que de los adultos mayores sólo el 5% usa ese mismo medio.

Radio. Los jóvenes que escuchan radio, buscan programas musicales. Mientras que los adultos y adultos mayores [que son el mayor segmento de radioescuchas en el país], lo hacen con fines informativos.

Televisión. Es habitual pensar que el celular le quitó audiencia a la televisión. Y que los jóvenes, consecuentemente, ven menos TV que el resto de los grupos etarios. Los resultados del estudio dicen lo contrario. Durante el 2017 los jóvenes miraron televisión en la misma proporción que en 2013 y de una manera tal [95,9%] que no los diferencia ni de los adultos [95,3%] ni de los adultos mayores [98%]. Además de ser universal [todas las edades], mirar TV sigue siendo una práctica frecuente [varias horas al día].

Donde aparece la diferencia intergeneracional es cuando se asocia la televisión con internet. Ahí los jóvenes ganan la partida: comentan en redes sobre los programas que ven, los miran en sitios como YouTube y en momentos distintos al que son transmitidos. Hábitos que no tienen con la misma frecuencia los adultos y los adultos mayores.

Hasta la próxima Columna. Música y televisión son considerados como parte de los consumos culturales masivos. ¿Qué le falta a internet para que sea considerado como un consumo más dentro de este selecto grupo? ¿Cómo nos va en nuestra Ciudad con respecto a las prácticas culturales digitales? En el próximo mes desarrollaré estos temas. ¡Nos leemos!

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