Todo tiene que ver con todo – Corea del Sur y el COVID-19

Todo tiene que ver con todo – Corea del Sur y el COVID-19

No es una novedad que pandemia de COVID-19 nos pegó con todo y movió los cimientos de todas las sociedades alrededor del mundo. Pero dentro de todos los países, hay uno relativamente especial. Un cisne negro. No porque la pandemia no los haya afectado, sino por como abordaron el tema desde todos los puntos de vista posibles, para tratar de que el impacto sobre su sociedad sea menor.

 

Un ejemplo rápido. El 7 de marzo, Corea del Sur tenía 7.041 infectados, España 498, Italia alrededor de 7.400, Estados Unidos 518 y Argentina 9. Un mes después, España supera los 135.000 infectados, Italia también supera los 135.000, Estados Unidos tiene casi 400.000 infectados y Argentina poco más de 1.600. Corea del Sur, 10.300 infectados. Si tomamos las muertes, el resultado es más sorprendente. En el mismo mes, España pasó de 10 muertes a 13.000, Italia de 197 a 17.000, Estados Unidos de 19 a cerca de 13.000, Argentina de 1 a 60 y Corea de 44 a 186.

Evidentemente las estrategias que abordaron cada uno de los países son diferentes, y de entrada uno podría pensar que los resultados obtenidos en Corea deben haber estado cimentados en medidas de confinamiento muy duras, pero no es tan así. Corea no aplico restricciones como las que vivimos hoy en día, la cual tiene un fuerte impacto en las economías de los países que sí lo hacen.

Es importante aclarar de antemano algunas cuestiones que definen a este particular país del resto de los comparados. Primero, es un país de cultura oriental que, si bien tiene una influencia directa de la cultura occidental, sus habitantes están formados ética y religiosamente de otra manera. Segundo, desde el punto de vista tecnológico, Corea de Sur es el país con mayor densidad de robots per cápita del mundo. Esto denota la gran permeabilidad digital que tienen los habitantes del país y lo “engrasado” que tienen el funcionamiento de determinados procesos, que lo hacen una potencia mundial en aplicación de tecnología.

Hace unos días, el Ministerio de salud de ese país expuso en un comunicado la estrategia que implementaron en cinco pasos bien marcados. Esto también se vio publicado en The New York Times, en el artículo How South Korea flattened de Coronavirus curve, o muy bien detallado en la web del tecnólogo español Marc Vidal, del cual tomo referencia. Los pasos fueron los siguientes:

En primer lugar, tuvieron reflejos y una intervinieron muy rápida. Solo una semana después de que se diagnosticara el primer caso del país a fines de enero, funcionarios del gobierno se reunieron con representantes de varias compañías médicas e instaron a las compañías a comenzar a desarrollar inmediatamente kits de prueba de coronavirus para la producción en masa. Además, aunque los casos confirmados de Corea del Sur se mantuvieron en muy pocos, miles de kits de prueba se hacían diariamente. Esto significó algo muy importante, pudieron luchar contra la epidemia sin limitar el movimiento de nadie porque conocían las fuentes de infección en todo momento. Eso les mantuvo en alerta y ese es, en realidad, una de las funciones de cualquier gobierno, la previsión estratégica. Esto denota la capacidad de adaptación en función de la ESTRUCTURA ORGANIZACIONAL que posee dicho estado.

En segundo lugar, implementaron una prueba temprana, frecuente y eficiente. Sin fallos. Examinaron, y siguen haciéndolo, a muchas más personas para detectar el coronavirus que cualquier otro país, lo que les permite aislar y tratar a cualquiera muy poco después de su infección. Un manejo de datos muy puntilloso, que solo pude estar funcionando sobre SISTEMAS DE INFORMACIÓN integrados e interrelacionados con múltiples áreas. Algo muy distinto que a otros países donde las personas con síntomas esperan días y días hasta recibir confirmación en un sentido u otro. Es evidente que las pruebas son fundamentales porque eso lleva a la detección temprana, minimiza la propagación y trata rápidamente a los que se encuentran con el virus a la vez que ayuda en algo fundamental, rebaja la tasa de mortalidad.

El tercer elemento fue el de evitar el colapso del sistema sanitario con una fase previa al posible tratamiento. Para ello abrieron 600 centros de pruebas diseñados para evaluar a la mayor cantidad de personas posible, lo más rápido posible, y mantener a los trabajadores de salud seguros al minimizar el contacto. En un centenar de estaciones de servicio los ciudadanos eran examinados sin bajarse del coche. En 10 minutos tenían los resultados. Cuentan con los RECURSOS necesarios para poder hacerlo. Para ello utilizaron incluso las cámaras térmicas ubicadas en la mayoría de oficinas, hoteles, restaurantes o edificios públicos culturales o deportivos para identificar a las personas con fiebre. Lograron tener un mapeo muy cercano y rápido de quién tenía el virus y quién no.

La cuarta clave trató de rastrear a los ciudadanos a partir de contactos recientes y aplicando el aislamiento y vigilancia de todos ellos. El éxito de esta acción estaba supeditada a la eficiencia tecnológica y a la agilidad de la toma de medidas. Esto, cuando se hace tarde, se pierde el tracking de un contagiado por la innumerable cantidad de variables posibles. Lo tuvieron claro. Cuando alguien daba positivo, los trabajadores sanitarios rastreaban los movimientos recientes del paciente hacia atrás para encontrar, evaluar y, si es necesario, aislar, a cualquier persona con la que el individuo haya tenido contacto. El sistema es un poco “big brother” pero ha resultado un éxito. Los funcionarios de salud rastrean los movimientos de los pacientes utilizando imágenes de cámaras de seguridad, registros de tarjetas de crédito, incluso datos de GPS de sus coches y teléfonos.

La quinta clave ha sido la implicación social que pidió el gobierno a sus ciudadanos. Nosotros luchamos contra el virus, confinados, ellos lo hacen rastreando. Al no haber suficientes sanitarios que pudieran utilizar los escáneres de temperatura corporal todos los ciudadanos pudieron ser requeridos para este análisis en la calle. Los gobernantes creyeron que la supresión del brote requería mantener a los ciudadanos totalmente informados y solicitar su cooperación activa, no sólo pasiva. Eso solo puede pasar si el compromiso CULTURAL de todos los comprometidos en el proceso es integral. La confianza social sobre lo que te pide el gobierno es mucho mayor allí que en países que estamos siempre con guerras estúpidas, populistas y partidistas.

Entiendo que el análisis a abordar puede tener varias aristas, como pueden ser políticas, de salud, sociales, económicas y muchas más. En mi caso, como tecnólogo, la idea del artículo es reflejar la importancia que tiene la adopción de tecnología en los sistemas, ya sean públicos o privados. La cuarta revolución industrial que estamos transitando se cimienta en 4 pilares fundamentales: Estructura Organizacional, Cultura, Recursos y Sistemas de Información. Y Corea del Sur invirtió en cada uno de ellos, obteniendo los frutos que hoy están a la vista de todos. Con o sin cuarentena, con o sin recursos de salud ilimitados, con o sin “billetera”, si no hacen hincapié en estos 4 pilares de forma conjunta y transversal, los sistemas tienden a fracasar. El mejor ejemplo es Estados Unidos que, con recursos casi ilimitados, un despliegue militar imponente y hasta un “buque hospital” a disposición para tratar al COVID-19, lidera el ranking de infectados y está en el podio respecto a muertes causadas por dicho virus.

Los teléfonos de los surcoreanos vibran con alarmas de emergencia cada vez que se descubren nuevos casos en sus distritos. Los sitios web y las aplicaciones de teléfonos inteligentes detallan a cada hora, a veces minuto a minuto, los plazos de los viajes de las personas infectadas: qué autobuses tomaron, cuándo y dónde subieron y bajaron, incluso si llevaban máscaras. Después, se insta a las personas que creen que pueden haberse cruzado con un paciente a que se presenten en los centros de evaluación urgentemente y sin opción alternativa. Al identificar y tratar las infecciones de manera temprana, y al segregar los casos leves a centros especiales, han mantenido los hospitales limpios para los pacientes más graves y han evitado el contagio entre sanitarios y entre pacientes con otras patologías que pasaban por allí. Su tasa de letalidad apenas llega al 1%, mucho menor comparado con la del resto del mundo.

Desde la perspectiva en función de procesos, conceptualmente es algo simple. Ellos miden. Y miden mucho. En función de eso, toman acciones y vuelven a medir para evaluar los resultados obtenidos. Simpleza. Es difícil identificar un problema o mejorar un proceso si previamente no lo medís, porque careces de un contraste fiable a la hora de evaluar los resultados obtenidos con la acción o “supuesta” mejora llevada adelante a través de decisiones que se tomaron en función de datos insuficientes, intuiciones o improvisaciones.

Tomemos en cuenta de que Corea y Argentina tienen casi la misma población (Corea del Sur tiene aproximadamente un 13% más de habitantes), pero casi nos triplica en el PBI. Es una nación relativamente rica, que invierte muchísimo en automatización, robótica, educación y todo tipo de tecnología emergente. Pero no es solo eso, tienen claro un principio base. Ellos defienden que sin economía no puede haber salud y que, si se paraliza la industria y el comercio, la crisis posterior sería más letal que la sanitaria.

Son visiones diferentes, en función de la coyuntura de cada país. Desde lo particular, creo que en nuestro país se reaccionó rápido, que el esfuerzo que hacen todas las personas vinculadas a los sistemas de salud son inmensos, y estoy convencido de que realmente HACEN LO QUE PUEDEN, CON LO QUE TIENEN.

Si no nos replanteamos muchas cosas como sociedad cuando esta tormenta pase, no habremos aprendido nada. Desde un enfoque científico, el impacto que tienen los avances tecnológicos en la resolución de este tipo de crisis es fenomenal, pero siempre y cuando estén cimentados en una estructura organizacional sólida y de rápida acción, en sociedades con niveles culturales permeables digitalmente, en sistemas con alto grado de adaptabilidad y recursos tecnológicos de vanguardia. TODO TIENE QUE VER CON TODO.

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