Argentina frente al reposicionamiento geopolítico de China en el nuevo escenario internacional

Argentina frente al reposicionamiento geopolítico de China en el nuevo escenario internacional

Si el proceso globalizador ya venía perdiendo impulso ante la irrupción y ascenso de fuerzas nacionalistas y proteccionistas alrededor del mundo, la pandemia del coronavirus se encargó de asestar el último golpe en ese sentido.

Sin embargo, sería muy apresurado pronosticar el fin de la globalización. En cambio, es más probable que ésta, una vez pasada la tormenta, sufra un proceso de transformación y/o reconfiguración que se adapte a las nuevas realidades impuestas por el impacto del COVID-19.

Y quien parece no haber estado perdiendo tiempo en la consecución del objetivo de convertirse en uno de los artífices y líderes de esa globalización que se viene, es China.

Es verdad que el gigante asiático ya venía adquiriendo un protagonismo superlativo en el escenario internacional, a través, por ejemplo, de la promoción de iniciativas ambiciosas como el cinturón económico de la Ruta de la Seda y la Ruta marítima de la Seda del siglo XXI, o la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII).

Pero la actitud y comportamiento que el país oriental ha decidido adoptar durante esta pandemia, ha evidenciado claramente que este actor apuesta en aquella dirección, buscando reposicionarse geopolíticamente en el nuevo tablero internacional: no sólo aisló y secuenció la información genética del coronavirus para luego compartirla con la comunidad científica internacional, sino que también se colocó en la primera línea de la cooperación internacional, ofreciendo ayuda humanitaria a través del envío de profesionales de la salud y suministros médicos a países seriamente afectados por la pandemia.

En consecuencia, asumiendo una actitud de responsabilidad frente al mundo, China ha decidido asumir el liderazgo en la respuesta global al virus, ante una Unión Europea desunida y debilitada, y un Estados Unidos que, desde la llegada de Donald Trump, ha apostado por alejarse de los compromisos globales.

Quizás, ésta también sea la prueba de fuego para una potencia que tiene intenciones de liderar las principales discusiones globales de la era venidera.

Teniendo en cuenta este escenario, en el que China parece asumir un liderazgo mundial incuestionable, es oportuno preguntarse cuál es el lugar que ésta ocupa en la política exterior del nuevo gobierno argentino. Y si bien sólo transcurrieron 5 meses desde su asunción, algunas aproximaciones pueden brindarnos una señal hacia donde se dirige esta relación:

Naturalmente, el primer acercamiento relevante entre ambos países se ha dado en el marco de la crisis generada por la pandemia. Argentina fue uno de los beneficiarios de la ayuda humanitaria que China ha puesto en práctica durante esta crisis a través de los mecanismos de cooperación internacional. Ello fue materializado a través de los recurrentes vuelos de Aerolíneas Argentinas hacia China, con el objetivo de traer los insumos médicos que hoy el país está utilizando para mitigar el virus.

Un segundo hito en la relación entre ambos gobiernos vino dado por la carta enviada y firmada de puño y letra por el presidente chino Xi Jinping para Alberto Fernández, en la cual el líder oriental le transmite su solidaridad y le ofrece colaboración en la lucha contra el coronavirus. Pero quizás el dato más relevante haya sido su expresión de deseo en cuanto a profundizar la actual vinculación bilateral, que supondría pasar de una etapa de “Asociación Estratégica Integral” en la que actualmente se encuentra, hacia otra de “Asociación Cooperativa Estratégica” o “Asociación de Colaboración Estratégica Integral”, que implicaría una colaboración más profunda y mayores beneficios.

Por último, es importante destacar la reunión que el presidente Fernández tuvo con el embajador chino en Argentina, Zou Xiaoli, en la cual se comprometieron sobre diferentes asuntos en los que nuestros países tienen intereses en común, principalmente, en materia de cooperación internacional (con foco en la pandemia) e inversiones chinas en territorio argentino.

No obstante estos acercamientos y compromisos concretos, habrá que seguir de cerca otros proyectos latentes, como la potencial adhesión de nuestro país a la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda (que nos permitiría acceder a financiamiento para infraestructura y nos abriría las puertas a nuevos mercados y sistemas financieros), o bien, la exportación de carne porcina al mercado chino, el cual contemplaría la atracción de inversiones chinas y la consecuente asociación con productores argentinos para trabajar juntos en la consecución de ese objetivo.

Por lo tanto, es muy probable que la pandemia deje por delante la configuración de un nuevo orden global, en el cual China apuesta a convertirse en el paladín del multilateralismo y la diplomacia. Es en dicho contexto que habrá que ver como evoluciona nuestra relación con el gigante asiático, y si son aprovechadas las oportunidades que se nos presentan.

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