Trabajadores conectados. Una gran oportunidad en tiempos de pandemia

Trabajadores conectados. Una gran oportunidad en tiempos de pandemia

Sabemos que la Transformación Digital ha revolucionado el mundo de los negocios a una escala global y ninguna empresa es inmune a los poderosos efectos que la misma tiene en los procesos de manufactura, en donde aspectos como modernización tecnológica o intentar mejorar la experiencia del cliente son conceptos claves que están traccionando este gran cambio. Hace tiempo que “los cañones” estaban direccionados hacia esos sectores, pero últimamente ha habido un ligero cambio y los gobiernos están empezando a fomentar inversiones en nivelar las oportunidades de crecimiento tecnológico para todas las empresas. Oportunidades de financiación para la adquisición de tecnologías de punta para las industrias, como por ejemplo Córdoba 4.0 o los Programas de Apoyo a la Competitividad (PAC) del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, son claros ejemplos de la iniciativa que está tomando el Estado para fomentar este tipo de prácticas. La pregunta clave es: ¿Por qué lo hacen? y sobre todo ¿por qué en este contexto?

El crecimiento de nuevos mercados y las oportunidades que esto genera, sumado a clientes cada vez más informados, dispuestos a tener experiencias cada vez más exigentes, junto con el incremento de la presión en la competitividad, son los motores principales que obligan a las empresas a empezar a transitar el camino de la transformación digital casi sin haberlo planificado. La aceleración del cambio es cada vez más vertiginosa, y esto obliga a los ambientes de trabajo a tener la capacidad de adaptarse rápidamente. Aquí es donde entra en juego un concepto súper interesante, de aplicación escalable y sin grandes desembolsos de dinero para su implementación. El trabajador conectado.

¿Qué es un trabajador conectado? Tanto sea en el sector de servicios, como así también en las industrias y las líneas de manufactura, al trabajador que realiza tareas tomando y ofreciendo datos en tiempo real, ya sea dentro de la empresa o remotamente, se lo denomina trabajador conectado. Si bien trabajar de manera remota es diferente en cada tipo de empresas, ellos están integrados en el ambiente de trabajo y conectados con otros trabajadores, tomando decisiones con datos actualizados y soportados por sus sistemas de trabajo. No existe un encuadre general para un tipo de trabajador conectado, tanto puede ser operarios como así también trabajadores de campo, ingenieros, ejecutivos y otros. Todos interconectados y utilizando las tecnologías 4.0 necesarias en su especialidad o acordes a sus tareas.

Existen muchos casos de estudios sobre los beneficios que aportan los trabajadores conectados. Los más importantes son la reducción del error humano, el incremento de la productividad mediante el uso de wereables (lentes inteligentes, relojes, cámaras, etc.), la reducción del costo de operación en aproximadamente un 8%, el aumento de la seguridad del trabajador y la posibilidad de tener un monitoreo 24hs. Solo con la incorporación de lentes inteligentes la empresa Lockheed Martin manifestó que sus ingenieros hacían su trabajo un 30% más rápido y con un 96% de precisión.

Imaginen tener la capacidad de estar en la planta y poder ver a través de sus google glass u otros smart glasses, el despiece de un producto para facilitar la tarea de ensamblado, o poder hacer una videollamada desde este dispositivo enfrente de una máquina detenida dispuestos a recibir el soporte necesario para reactivarla, tanto sea recibiendo imágenes como así también enviando en tiempo real a través de la cámara de los lentes todo mi accionar, para verificar que lo estoy haciendo correctamente.

Otras tecnologías que facilitan este tipo de transformación son plataformas con adquisición de datos e inteligencia artificial, que permiten el control y la toma de decisiones en tiempo real. Interfaces cada vez más simples y dinámicas, sensores inteligentes, la interconexión de máquinas con sistemas, la computación en la nube y muchas más.

El auge de la flexibilización del trabajo en el mundo, sin bien sacudió las bases de los métodos de trabajo tradicionales, también empezó a generar valor desde puntos de vista indirectos a dicho cambio. Los dispositivos inteligentes permitieron el trabajo de forma remota, y sólo tomando en cuenta los datos de 2020 y proyectándolos hacia 2029, se espera que dicha transformación genere unos 441 billones de dólares en beneficios, el equivalente a toda la economía de Nigeria. Y esto solamente ocurrió cambiando la forma de hacer las cosas, construyendo un nuevo paradigma forzado por el golpe que generó la pandemia. También se espera reducir la generación de CO2 en 2.5 millones de toneladas, el equivalente a 1280 vuelos entre Nueva York y Londres. Y estamos solo en el inicio del cambio.

Estamos en los albores de un cambio en la forma de trabajar y relacionarnos. No dejemos pasar la oportunidad de poder adquirir tecnología para aumentar la productividad de las empresas, que es lo que va a dictaminar la supervivencia de la misma.

La mente es igual que un paracaídas, solo funciona si la tenemos abierta” Albert Einstein.

 

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