Trump vs Biden: diferentes enfoques, un mismo objetivo

Trump vs Biden: diferentes enfoques, un mismo objetivo

¿Quién hubiese imaginado que en Estados Unidos – la que se considera la “mejor democracia del mundo” –, alguna vez, las elecciones se desarrollarían bajo un manto de alta incertidumbre, suspicacia, polarización y conflicto?

Probablemente, nadie. Pero hoy la realidad es esa: al momento de escribir esta columna, y a dos días de los comicios, aún no existe un ganador – si bien Biden parece estar acercándose al mágico número de 270 electores necesarios para acceder a la presidencia – y el mismísimo presidente de los Estados Unidos ya empieza a hablar de fraude electoral y de su intención de judicializar el resultado.

Por lo tanto, a la espera de los resultados en Estados claves donde el escrutinio aún no finalizado y todavía no teniendo la certeza de quién gobernará los próximos 4 años, es una buena oportunidad para considerar lo que podemos esperar de ambos contendientes en materia de política exterior, en base a lo que han propuesto en campaña:

La amenaza china. Si bien ambos candidatos coinciden en que el gigante asiático representa un desafío al poderío y liderazgo estadounidense, está claro que existen diferencias en el modo en qué hay que abordarlo.

Por el lado de Donald Trump, se espera que siga avivando el escenario de confrontación con China, a quien considera su principal enemigo externo y el responsable de todos los males que aquejan al país, como el déficit comercial, la propagación del coronavirus y la pérdida de empleos.

Por el lado de Biden, dada su apuesta y creencia en el multilateralismo y las instituciones internacionales, se espera que recomponga el vínculo – deteriorado por la administración Trump – con sus aliados tradicionales con el objetivo de conformar un frente común que contenga el avance chino.

No obstante, ante la proliferación de amenazas y desafíos globales (como es el caso actual de una pandemia), se prevé que también China pase a ser un aliado relevante en esa lucha.

Cambio climático. Esta es una de las cuestiones que pone en evidencia las diferencias entre ambos candidatos.

Trump ha dejado en claro desde un principio su posición según la cual “el cambio climático no existe” y “es una gran mentira”. Este 4 de noviembre, precisamente, Estados Unidos se retiró formalmente del Acuerdo de París. Por lo tanto, en caso de hacerse con la victoria, lo que veremos es la continuación de una política que prioriza los intereses empresarios, en desmedro de quienes proponen una mayor concientización y consideración de los asuntos ambientales.

En el caso de Biden, si bien ha subestimado la propuesta presentada por el ala más progresista de su partido –  el “Green New Deal” -, ha dejado en claro su intención de producir energías limpias y reincorporar a su país al Acuerdo de París.

Inmigración. No hay dudas que en este aspecto, Trump continuaría con su política de mano dura contra los inmigrantes ilegales, ya sea a través de deportaciones, visas, o la construcción del muro con México.

Con Biden no es que se espera que se relajen las medidas o se subestime esta cuestión, pero sí que se regularice la situación migratoria de muchos indocumentados, a través de una gran reforma migratoria integral que establezca un sistema migratorio más justo y humano. Una cuenta pendiente durante la administración Obama.

Presencia internacional. Durante su gestión, Donald Trump se ha retirado de una gran cantidad de acuerdos e instituciones internacionales, como lo ha hecho el día de ayer con el Acuerdo de París. Esto, sin contar su confrontación con los aliados tradicionales – por ejemplo, en lo que es el financiamiento de la OTÁN – y su poca preocupación por construir lo que se llama “bienes públicos globales”. Por lo tanto, en un mundo post-covid, se espera que su desprecio por el multilateralismo y las instituciones internacionales se profundice.

En el caso de Joe Biden, su perfil sí representa una vuelta al multilateralismo y a los principales organismos internacionales. Esto no sólo responde a su identificación con la tradición liberal, sino también a la idea de que Estados Unidos ya no puede hacerle frente, de manera unilateral, a los nuevos desafíos globales. Y para ello también será necesario recuperar las viejas alianzas y el posicionamiento mundial.

En suma, hoy será un día clave para tener más certezas acerca del ganador de estas elecciones. Y quien resulte victorioso, sin dudas representará un enfoque distinto a su contrincante en cuanto a cómo abordar la política exterior de su país. No obstante ello, hay que tener en cuenta que sea demócrata o republicano el que ocupe la Casa Blanca a partir de 2021, ninguno supondrá un verdadero cuestionamiento a la misión norteamericana de liderar el mundo.

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