¿Qué nos dejan las elecciones presidenciales en Estados Unidos?

¿Qué nos dejan las elecciones presidenciales en Estados Unidos?

Finalmente, el sábado 7 de noviembre, después de 4 días de tensión e incertidumbre, Joe Biden fue proclamado el nuevo presidente de los Estados Unidos.

En rigor, el escrutinio aún no ha finalizado, restando contarse los votos de algunos Estados considerados claves. Pero dado que la proyección de votos en el Estado de Pensilvania (el cual otorga 20 electores) le da una ventaja irreversible al candidato demócrata, éste supera el número mágico de 270 electores y se convierte en el nuevo presidente de la primera potencia mundial.

Por lo tanto, después de finalmente ser anunciado un vencedor – independientemente de lo que luego pueda suceder con las demandas legales presentadas por Donald Trump -, estamos en condiciones de extraer algunas conclusiones y/o lecciones de este inédito proceso electoral.

Una histórica participación del electorado: Joe Biden se ha convertido en el presidente más votado en la historia de Estados Unidos, con más de 75.000.000 de votos. Y esto se debe fundamentalmente a la alta participación del electorado norteamericano, particularmente demócratas, quienes acudieron en masa a las urnas para evitar un nuevo mandato de Donald Trump. Su irresponsable manejo de la crisis de coronavirus, las advertencias de un potencial fraude y su cuestionamiento del voto por correo, sólo sirvieron para coadyuvar a esta masiva movilización.

La revalorización del “cinturón de óxido” o “cinturón industrial”: llamado así por albergar a las principales industrias pesadas y manufactureras del país (que en las últimas décadas fueron duramente golpeadas por la globalización), tres de los Estados que comprenden esta región – Wisconsin, Michigan y Pensilvania – volvieron a ser clave en la definición del ganador de la contienda electoral.

Tradicionalmente un bastión demócrata, la victoria de Donald Trump allí en 2016 supuso un duro golpe para ese partido. Es por esa razón que Biden se propuso centrar su campaña en recuperar el apoyo de esos tres Estados clave y volver a reconstruir lo que alguna vez fue el “muro azul”. Los resultados evidencian que lo logró, aunque con una ventaja ajustada.

Cambios en la tendencia política de algunos Estados: si bien el escrutinio aún no ha finalizado, ya se puede ver una leve ventaja a favor de Biden en algunos Estados que históricamente han votado por el Partido Republicano. Este es el caso de Georgia y Arizona, donde se está gestando un paulatino cambio demográfico en favor de comunidades afro-estadounidenses y latinas, que en muchos casos, han terminado inclinándose por la candidatura demócrata, dada la dureza de las políticas de Trump contra esas minorías.

Un país dividido y polarizado: si observamos cómo quedó conformado el mapa electoral de Estados Unidos y el porcentaje de votos alcanzados por cada uno de los candidatos (50.6% para Biden y 47.6% para Trump), lo que se evidencia es una profunda división y una gran polarización política y social, que no desaparecen con estas elecciones y que serán un gran desafío de cara al futuro.

En este sentido, el reparto de los votos demuestra, una vez más, que el Trumpismo se hace fuerte en el interior profundo de Estados Unidos (principalmente, en las zonas rurales del centro y sudeste del país, que forman parte del cinturón del “trigo”, del “maíz” y el “algodón”). Y que los demócratas, de tradición más liberal, cuentan con el firme apoyo de las regiones costeras del país, principalmente las grandes urbes y ciudades cosmopolitas del noreste y oeste del país.

El importante rol de las minorías: estas elecciones han demostrado cuán importante se ha vuelto su apoyo si es que se quiere llegar a la Casa Blanca.

En el caso de Biden, ha sido determinante el respaldo de la comunidad afro-estadounidense, que busca poner un freno a las políticas racistas del actual presidente y su complacencia con los supremacistas blancos.

En menor medida, también lo ha sido el de las mujeres y los latinos de origen mexicano (de Estados como Arizona o Texas), quienes se han visto duramente afectados por las leyes anti-migratorias de todos estos años.

En el caso de Trump, su decisiva victoria en Florida se lo debe a las minorías latinas de origen cubano, venezolano y nicaragüense, quienes se han visto atraídos por el discurso anti-socialista del magnate republicano.

En suma, está claro que el nuevo ocupante de la Casa Blanca y todo aquel que alguna vez aspire a la presidencia de Estados Unidos, deberá considerar lo que estas elecciones han dejado como lección. Ahora resta por verse cómo se irá desenvolviendo la etapa pos-electoral, máxime cuando uno de los candidatos se niega a reconocer su derrota. El desafío de Biden por delante es grande y va más allá de intentar unir al país tras 4 años de Trump.

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