Medio Ambiente y Cambio Climático: un nuevo escenario de cooperación internacional y disputa por el poder global

Medio Ambiente y Cambio Climático: un nuevo escenario de cooperación internacional y disputa por el poder global

22 de abril: “Día de la Tierra”. Coincidencia o no, también el día en que se da inicio a la Cumbre Mundial de Líderes sobre el Cambio Climático, convocada por el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden.

El encuentro – que se desarrolla de forma virtual y reúne a 40 líderes mundiales e instituciones – procura acercar posiciones y fortalecer la cooperación internacional en materia de medio ambiente y lucha contra el cambio climático.

Pero además, sirve como antesala de la COP26 – la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se celebrará en noviembre en Glasgow (Escocia) –, lo que permite ir sentando las bases de un entendimiento para alcanzar nuevos compromisos en lo que se refiere a la reducción de emisiones de gases invernaderos.

No obstante, el dato que sobresale es que detrás de esta iniciativa está el mismo Joe Biden. Fue él quien tuvo interés en organizar esta cumbre, previo a la reunión anual de Naciones Unidas.

Para entender esta particularidad no podemos soslayar el marco en el cual se lleva adelante este encuentro: la vuelta de Estados Unidos a la arena internacional y su fuerte apuesta al multilateralismo. Pero sobre todo, la importancia y prioridad que la Administración Biden le ha otorgado a la problemática medioambiental y a la lucha contra el cambio climático, en su agenda global.

Es por esta razón que la primera medida en este campo, ni bien asumió su gobierno, fue la reincorporación de su país al Acuerdo de París, tras cuatro años de indiferencia y negacionismo por parte de Donald Trump, que concluyó con la salida de la potencia de dicho tratado.

Otros elementos que confirman su decisión de darle un alto perfil al tema medioambiental y a la lucha contra el cambio climático son la designación del ex Secretario de Estado, John Kerry, como “Enviado Especial para el Clima” y el ambicioso plan de infraestructuras que lleva adelante su gobierno.

Ahora bien, si bien puede existir en Biden una preocupación genuina por el medio ambiente (teñida de cierto idealismo moralista), existen también otras razones detrás de su inclinación, que tienen que ver con cuestiones de poder:

En primer lugar, siendo consciente del interés y la preocupación que los asuntos medioambientales – y en particular, el cambio climático – ha ido generando en la comunidad internacional a lo largo de los últimos años (convirtiéndose en unos de los temas principales de la agenda y discusión global), Biden sabe que se le abre una oportunidad única para, por medio de esta causa, recuperar el protagonismo y el liderazgo global (aunque se trate de un campo en el cual nunca esperó tenerlos).

Y en segundo lugar, el demócrata sabe muy bien que China ya ha salido a la carga por el liderazgo en esta materia – sobre todo después del anuncio de sus ambiciosas intenciones en la lucha contra el cambio climático -, derivando en una carrera que convierte a la cuestión medioambiental en otro escenario de la disputa por el poder global.

Sin embargo, esto último no significa que no pueda existir espacio para el diálogo entre las dos potencias, sobre todo en lo que respecta a desafíos globales como lo es el cambio climático.

Una prueba de ello lo ha sido la reciente visita de John Kerry a China, en la cual ambos gobiernos, a través de un comunicado conjunto, se comprometieron a colaborar en la lucha contra el cambio climático, tanto en lo que se refiere al compromiso individual de cada país en esta materia, como en lo que respecta a la cooperación multilateral en el marco del Acuerdo de París y otros frentes como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Esto es una demostración fehaciente de que mientras existen tensiones y enfrentamientos por diversas y numerosas cuestiones – DDHH en Xinjiang y Hong Kong; presión de China sobre Taiwán; guerra comercial, financiera, tecnológica y militar -, en lo que respecta a desafíos globales, ambos países pueden trabajar en conjunto, e incluso, es conveniente para las dos partes que así sea.

Una vez más, China y Estados Unidos son dos potencias que rivalizan, pero que a su vez, se necesitan mutuamente.

Para cerrar, me gustaría recordar que nuestro presidente Alberto Fernández fue invitado a participar de la cumbre, y si bien el calentamiento global parece ser una problemática más propia de la agenda global de los países centrales que de la de los países periféricos, ello no debería impedir que la Argentina pueda aprovechar esta oportunidad para sentar un precedente en materia climática, contribuyendo a esta causa global, al mismo tiempo que diversifica sus estrategias de inserción internacional.

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