Entre presiones y desgastes: consecuencias del «supermartes»

Entre presiones y desgastes: consecuencias del «supermartes»

Dr. Carlos R. Miranda

Las campañas electorales primarias de los candidatos a la presidencia de EE.UU. comenzaron a reflejar el desgaste causado por el «supermartes». Debido a la evidente falta de apoyo de los votantes, el exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, dio por terminada su campaña electoral. Y los resultados de las contiendas de este fin de semana, en los estados de Washington, Oklahoma, Luisiana. Kansas, Maine y las Islas Vírgenes, agregaron nuevos interrogantes a un proceso históricamente singular.

En primer lugar, el exgobernador de Arkansas, Mike Huckabee, logró triunfos importantes en Luisiana y Kansas, mientras que el senador John McCain logró triunfar en el estado de Washington, pero por una diferencia del 2%. En el campo de los demócratas, el senador Barack Obama ganó todas las contiendas con diferencias realmente notables para establecer una paridad casi perfecta con su rival, la senadora Hillary Clinton, lo que consolida su postura como serio candidato para lograr la candidatura de su partido. Los resultados confirman que el partido Demócrata no logrará elegir a un candidato a través del voto popular. La decisión se logrará en la convención partidaria a realizarse en Denver entre el 25 y el 28 de agosto. En el partido Republicano, John McCain al convertirse en los hechos en el candidato oficial, también crea problemas internos para el partido.

El acontecimiento de la semana fue la sorpresiva decisión de Mitt Romney de retirarse de la contienda. Romney era el candidato preferido de muchos republicanos, especialmente los más conservadores del partido quienes continúan manifestando cierto grado de indiferencia para con la candidatura de McCain. Romney tuvo la mala suerte de que el gobernador Huckabee lograra triunfar en las elecciones de Iowa con el apoyo del voto conservador del partido. McCain logró captar el voto de los miembros más independientes del partido y de algunos conservadores para emerger como líder. Pero, en su discurso final, Romney dejó entrever quizás su verdadera motivación: perfilarse como candidato para las elecciones internas del 2012. La imperiosa necesidad de que el partido apoye a McCain quedó también demostrada ante la primera declaración del actual presidente sobre las elecciones primarias instando a su propio partido a «alinearse» y apoyar a McCain, en caso de resultar elegido.

La aparente división de las filas partidarias también refleja el desgaste y las complicaciones que aparecen ante una campaña electoral interna de tan larga duración. En el afán de destacar las diferencias entre un candidato y otro, la confrontación entre los candidatos de cada partido suele considerarse como un beneficio para la oposición. Una de las tareas propias e inmediatas del candidato elegido es lograr la reunificación del partido. En este aspecto, el gobernador Huckabee ha recibido pedidos de quienes apoyan la candidatura de John McCain, de que se retire para evitar daños irreversibles al supuesto candidato. Su respuesta ha sido tan práctica como concreta: en el mismo momento en que el senador consiga los 1,191 delegados requeridos a través del voto popular, el gobernador terminará su campaña. Lo cual sugiere que Huckabee llegará a la convención partidaria del 1 al 4 de septiembre en Minneapolis, con suficiente cantidad de delegados como para convertirse en firme candidato a ocupar la vicepresidencia. Lo mismo pareciera ocurrir en el seno del partido Demócrata. Los discursos del senador Obama y la senadora Clinton a partir del supermartes se han orientado más a atacar a McCain y a los resultados del gobierno de George W. Bush que a continuar los ataques interpersonales. O sea, ante una campaña electoral interna que continuará hasta que se completen las últimas elecciones internas el 3 de junio, es necesario comenzar con anticipación la difícil tarea de la reunificación para tratar de limitar el desgaste y la división dentro de los partidos.

Las campañas se preparan ahora para completar el resto del calendario electoral. Quedan estados de mucha importancia, entre ellos Ohio, Texas y Pensilvana. Pero, los acontecimientos de esta semana comienzan a indicar los posibles resultados. Entre los Republicanos, la candidatura de McCain deberá lograr el apoyo de los conservadores si es que espera tener verdaderas posibilidades en las elecciones generales. Muchos ya han anunciado que no concurrirán a las urnas para demostrar su oposición. En el partido Demócrata, una nueva situación comienza a emerger: dada la paridad en la cantidad de delegados obtenidos a través del voto popular, la situación podría terminar en manos de los «superdelegados» que son las figuras máximas del partido: expresidentes, gobernadores, miembros del Congreso, autoridades partidarias y activistas. Si la decisión final queda en manos de los superdelegados y se elige a un candidato distinto al ganador del voto popular, el sentido de injusticia de la decisión podría llegar a afectar el resultado de las elecciones generales.

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*El Dr. Carlos R. Miranda, sociólogo y politólogo argentino, reside en los EE.UU. desde 1981. Ha sido profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Connecticut, la Universidad de Tampa y la Texas Christian University.

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