Debates, acusaciones, definiciones y candidaturas

Debates, acusaciones, definiciones y candidaturas

Dr. Carlos R. Miranda*

Las elecciones primarias del ciclo electoral 2008 han entrado en una etapa crucial pero no definitoria. La aparente calma de los republicanos y del senador John McCain, el candidato inexorable luego de su triunfo en Wisconsin, se vio perturbada la semana pasada por un artículo publicado en el New York Times donde se cuestionaba una supuesta relación con una lobbista. La acusación logró lo que el mismo candidato no había podido: amalgamar el apoyo de los sectores más conservadores del partido. Lo que podría haberse convertido en una verdadera crisis no fue más que un altercado que, hasta ahora, no ha causado daños de importancia al candidato quien negó rotundamente todas las acusaciones. Pero, los medios continúan investigando y todo podría cambiar si aparecieran nuevas acusaciones o pruebas que demuestren lo contrario.

Las novedades en el ámbito del partido demócrata son mucho más interesantes. En primer lugar, el senador Barack Obama ha logrado once triunfos electorales consecutivos. En esta última semana, logró un importante triunfo en Wisconsin y recibió el apoyo de los Teamsters, uno de los sindicatos más poderosos del país. Su candidatura sigue generando un alto nivel de participación, sobre todo entre los sectores más jóvenes del electorado. Y también ahora entre grupos que hace pocos meses apoyaban la candidatura de la senadora Hillary Clinton: latinos, hombres de bajos ingresos, residentes de zonas rurales, entre otros.

Otro indicador que parece predecir lo que podría ser una candidatura convertida en un movimiento popular, es que algunos de los famosos superdelegados partidarios han empezado a abandonar la candidatura de la senadora para apoyar al senador por Illinois. Esta situación obedece, en muchos casos, a que los superdelegados ocupan cargos a los cuales son elegidos por voto popular. Al notar el apoyo masivo de sus propios distritos a la candidatura del senador Obama, muchos se vieron en la necesidad de alinearse con el voto popular. Si bien es imposible precisarlo con tanta anticipación, esto podría indicar una posible resolución de la situación partidaria ante dos candidaturas tan parejas.

Esta realidad empezó a delinearse mientras los candidatos realizaban los últimos preparativos para el debate del jueves pasado en Austin, Texas. La expectativa era que, para producir alteraciones a la situación existente, la senadora debía lograr salir triunfante del debate o el senador cometer algún error de importancia. No ocurrió ni lo uno ni lo otro. Sin embargo, destacaron algunas diferencias en sus posturas con respecto a ciertas cuestiones, entre ellas las relaciones con Cuba, la cuestión de la inmigración ilegal y la cobertura médica universal. Estos debates tienen por objeto aclarar las diferencias entre los candidatos. Pero quedó claro que las posturas de ambos candidatos son tan similares, que el debate terminó siendo una oportunidad de reiterar ante el público local, y ante la audiencia televisiva nacional, lo que ya habían expresado en varias oportunidades.

La civilidad del debate del jueves cambió bruscamente durante este fin de semana. La senadora Clinton acusó abiertamente al senador Obama de usar tácticas poco honestas al describir sus posturas ante el Tratado Norteamericano de Libre Comercio y su plan para ofrecer la cobertura universal en el país. La campaña de la senadora Clinton está tratando de revertir un proceso que parece irrefutable. Las encuestas en Texas parecen indicar lo ocurrido en otros estados: la ventaja de casi 20 puntos de la senadora de hace apenas unas semanas se ha evaporado y todavía falta más de una semana para la elección. La mayoría de los observadores reconocen que las elecciones de Texas y de Ohio del próximo 4 de marzo serán críticas para la senadora Clinton. De no lograr un triunfo realmente contundente, podría haber llegado el final de su campaña.

Lo cierto es que el senador Obama ha llevado adelante una campaña que realmente se refleja en los resultados obtenidos: ha recibido más fondos que ningún otro candidato, tiene mayor presencia local en casi todos los estados y se ha limitado a usar su personalidad y su estilo para cautivar al electorado con un mensaje que propone el cambio. La campaña de la senadora Clinton, por el contrario, se ha visto afectada por ciertos errores estratégicos, como por ejemplo el planificar que todo se habría decidido con las elecciones del supermartes, excesiva dependencia en el voto femenino, poca organización a nivel local. Además, igual que el senador John McCain hace unos meses, su campaña se quedó sin fondos hace algunas semanas cuando se vio obligada a realizar un préstamo de su fortuna personal. Dada la complejidad del proceso mismo de las primarias, sin duda el senador Obama ha demostrado ser más organizado, más pragmático y más exitoso. Características que afirman su capacidad ejecutiva.

En medio de toda esta complicada situación, el anuncio de la candidatura de Ralph Nader como independiente crea más incertidumbre para los partidos. Es cierto que los terceros candidatos nunca logran su verdadero cometido, o sea, crear un sistema multipartidario al estilo europeo. Pero, Ross Perot logró ayudar a Bill Clinton a llegar a la presidencia y el mismo Nader permitió que George W. Bush triunfara ante Al Gore. Si las elecciones de noviembre fueran realmente parejas, podría volver a jugar un importante papel. Si bien muchos observadores descuentan su participación como una cuestión personal, habrá que ver cuál es la reacción del electorado ante la candidatura de un independiente. Y todavía queda por ver qué decide hacer Michael Bloomberg, el multimillonario alcalde de Nueva York, quien hace meses viene anunciando y estudiando la posibilidad de presentarse como candidato independiente. En este caso, al poder organizar una campaña electoral con fondos casi «ilimitados», sin duda lograría más repercusión que Nader, una figura polémica en la vida pública norteamericana.

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 *El Dr. Carlos R. Miranda, sociólogo y politólogo argentino, reside en los EE.UU. desde 1981. Ha sido profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Connecticut, la Universidad de Tampa y la Texas Christian University. 

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