Crujidos de una crisis

Crujidos de una crisis

No hace mucho nos referimos al tema de quién gobierna en nuestro país – Houston, tenemos un problema – haciéndonos eco de algunos comentarios respecto de que quien toma las decisiones finales no es la Presidenta sino su marido. La cuestión volvió a tomar actualidad con relación al conflicto generado a partir de la resistencia del agro al aumento de la presión impositiva sobre el sector y a las tratativas para lograr acuerdos que resulten satisfactorios para los productores y que al mismo tiempo satisfagan las demandas presupuestarias del gobierno nacional. El tema tiene importancia para acotar las reales posibilidades de un diálogo que a todas luces no avanza y tratar de avizorar qué ocurrirá en el futuro inmediato.

Han trascendido las diferencias entre la Presidenta y su cónyuge, las que se traducen en que mientras aquella intenta conducir un proceso de diálogo a través del Jefe de Gabinete, el esposo presidencial busca frenar las negociaciones utilizando los servicios del Secretario de Comercio Interior, logrando que los productores agropecuarios descrean de la real vocación superadora del conflicto expresada por la titular del Ejecutivo. Profundizando la embestida se amenaza con aplicarles a los rebeldes la Ley de Abastecimientos y se denuncia penalmente al dirigente ruralista Alfredo De Ángeli. Es que Kirchner ve en el reclamo del campo un proceso conspirativo que, en paralelo con los medios de comunicación, busca desestabilizar al Gobierno,  marcarle la cancha y que cambie sus políticas sociales. Para el ex Presidente la esencia del conflicto es política, por lo que es reacio a negociar con límites temporales como los fijados por los productores para volver a las rutas o concederles las reformas que ellos piden que suponen el fin del modelo de gestión actual. Para NCK, se trata, nada más ni nada menos, de determinar quién manda en Argentina.

Desde el gobierno se descalificó a los reclamantes y se intenta justificar el aumento de la presión tributaria alegando que se trata de redistribuir equitativamente superganancias que no se deben exclusivamente al trabajo de quienes las pretenden percibir. Los productores en conflicto, al cuestionar el destino de los fondos no-coparticipados originados por las retenciones, atacan al corazón del sistema que le permite al matrimonio gobernante la acumulación de poder, dado que utilizan los excedentes presupuestarios no asignados para canalizar la ayuda domesticadora de gobernadores, intendentes y legisladores.

En tanto la inflación sigue corroyendo los ingresos de todos, siendo notorio el fracaso de los acuerdos de precios y de las amenazas de “XL” Moreno para sofrenar tal carrera. A la incidencia del aumento de precios se le deben agregar el crecimiento de los gastos del estado, ya que sumados amenazan  poner en crisis el funcionamiento del sistema creado por Roberto Lavagna dado que terminarán por afectar el superávit fiscal y comercial, base  de la bonanza económica y crecimiento experimentado por el país a lo largo de los últimos 5 años.

La confrontación con el agro ha generado algunas fisuras en la hasta ahora estructura monolítica del kirchnerismo. Algunos han tenido que recordar todo lo que deben al sector rural y tomar distancia del centro del poder y de los discursos de la Presidente y de su esposo. El Ministro Lousteau, al no tener respaldo para las medidas diseñadas para atacar aquellos problemas renunció a su cargo.

Como resultado de tales múltiples causas la buena imagen presidencial se ha deteriorado seriamente, sin que se atine desde el centro del poder a renovar los cursos de acción tanto para superar el cúmulo de problemas que no aciertan a solucionar como para recuperar el beneplácito social.  Los últimos acontecimientos no sólo han puesto sobre el tapete la cuestión de quién manda realmente sino que, lo que es mucho más grave institucionalmente, que han demostrado que el poder real lo detenta el jefe político que es NCK y no la Presidenta. Es aquel y no esta quien tiene la palabra final. Como el poder se ejerce de un modo patrimonial, esto es como algo propio, el grado de deterioro institucional que supone tal estado de cosas es enorme, pero cualquier indicación al respecto será tomada como parte de la visión conspirativa de la realidad. El comportamiento de los responsables primarios de la conducción del país lleva a concluir que ni siquiera estamos frente a un poder bicéfalo sino que el verdadero poder es el que está detrás del trono y que el que ejerce su actual titular lo es en forma vicaria, en representación de otro. Los peores pronósticos hechos cuando Cristina fue consagrada candidata se han hecho realidad.

La falta de respuestas concretas que comprendan a todos los sectores en conflicto como los cursos de acción que se anuncian de una y otra parte y el discurso maniqueo del jefe político del gobierno hacen que veamos el futuro con harto pesimismo.

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