La agonía del final

La agonía del final

En las próximas dos semanas llegará el final de la campaña electoral primaria en los EE.UU. Apenas quedan por realizar las elecciones del 3 de junio en los estados de Montana y Dakota del Sur, con 16 y 23 delegados respectivamente y del 1° de junio en Puerto Rico, donde a pesar de no poder votar en las elecciones generales de noviembre, hay 55 delegados a la convención partidaria en juego. El 31 de mayo se reunirán los dirigentes nacionales del partido demócrata para decidir cómo solucionar el problema de los delegados de Florida y Michigan. Mientras tanto, otros acontecimientos demostraron la incertidumbre típica de un final interminable. Los cuestionamientos sobre la motivación de la senadora Hillary Clinton de no dar por terminada su campaña se generalizaron. El senador Barack Obama visitó Iowa, lugar de su inesperado triunfo electoral al principio de las primarias y uno de los varios estados que serán definitivos en la elección nacional. Y también reaparecieron las verdaderas cuestiones que han sido parte de este proceso político: el feminismo, el racismo y las creencias religiosas de los candidatos.

Uno de los indicadores de que estamos en plena campaña nacional fue el hecho de que las controversias llegaron al senador John McCain, candidato republicano. Durante varios meses, el senador McCain se ha beneficiado al llevar adelante una campaña con menos cobertura de la prensa debido a la confrontación interna de los demócratas. Esta semana tuvo que rechazar el apoyo del Rev. John Hague, un conocido líder cristiano, cuya identificación con McCain tenía por objeto brindarle a éste los votos del ala conservadora y cristiana del partido. El Rev. Hague es conocido por sus controvertidas opiniones. Esta vez, tomó estado público un sermón en el que reconocía a Adolf Hitler como enviado de Dios. En otras oportunidades, sus virulentos ataques han sido en contra del Catolicismo. McCain no tuvo alternativa que rechazar dichas declaraciones, repudiar las opiniones y queda ahora el interrogante sobre el impacto que tendrá esta situación en su relación con el ala evangélica de los republicanos. El viernes pasado, último día hábil previo a un fin de semana largo que en EE.UU. se considera como el inicio “extraoficial” del verano, McCain dio a conocer su historia clínica, para tratar de calmar las preocupaciones existentes sobre su salud y su edad. De lograr la presidencia, se convertiría en el presidente de mayor edad en el momento de asumir. Y ante una historia clínica que incluye un cáncer de piel en dos oportunidades, se ha cuestionado su capacidad física para ocupar la presidencia. Y durante este fin de semana, el senador invitó a cinco posibles candidatos a la vicepresidencia a pasar el fin de semana en su rancho en Sedona, Arizona, de los cuales solamente pudieron concurrir tres.

No obstante estas novedades, la postura de la senadora Clinton sigue siendo el principal interrogante. Esta semana realizó declaraciones que realmente fueron reveladoras de su real perspectiva. En una conversación con la junta editorial del Argus Leader, periódico de Dakota del Sur, la senadora indicó que en el caso de su marido, el expresidente Bill Clinton, su candidatura no se había cristalizado hasta mediados de junio. Pero, tuvo la mala idea de usar como ejemplo adicional para justificar su permanencia en la campaña, el asesinato de Robert F. Kennedy en junio de 1968. Esto desató una furia de reacciones de todo tipo. Muchos afroamericanos sienten que el inesperado desempeño del senador Obama podría tener un final poco feliz. Las imágenes del asesinato de Robert Kennedy y de Martin Luther King son parte de la conciencia del país y estas declaraciones no hicieron más que aumentar el temor por la seguridad del senador Obama. La senadora Clinton hace varias semanas que explica la duración de su campaña indicando la posibilidad de que ocurra algo imponderable. Además, también ha reaparecido la cuestión anunciada tanto por ella como por su esposo, de que una cuestión de sexismo en los medios le ha quitado la posibilidad a la presidencia. La realidad es que una larga lista de errores estratégicos cometidos durante la campaña ha sido el motivo real de su situación.
El senador Obama estuvo esta semana en Florida, donde por primera vez hizo conocer con más detalles su postura con respecto a América Latina. En un discurso presentado ante la Coalición Nacional Cubano-Americana en Miami, el senador prometió hacer todo lo posible para lograr la normalización de las relaciones con la isla y aseguró que los exiliados cubanos de Miami jugarán un papel primordial en la determinación de su política. Además, criticó duramente a la política de George W. Bush hacia América Latina, lo que prometió será totalmente distinta durante su presidencia. En este sentido, el cambio de dirección en la política exterior que suele ocurrir cuando el ocupante de la Casa Blanca es un demócrata se verá acentuado este año por la situación internacional existente. No solamente afectará a la política en el Medio Oriente en general y en Irak en particular, sino también con respecto a Europa Occidental y a América Latina. Cuando consideramos el poco apoyo de la opinión pública norteamericana a la política exterior del gobierno de George W. Bush, no hay duda de que el cambio propuesto por el senador Obama y por la senadora Clinton es algo que también esperan muchos líderes políticos en otros países del mundo. Ante la definición final de la candidatura demócrata a la presidencia del senador Barack Obama, comenzará entonces el verdadero debate sobre el futuro de la nación y los distintos problemas existentes tanto en el orden interno como internacional.

 

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