Prácticas de conquista

Prácticas de conquista

Es indiscutible que se hace cada día más difícil sentirse seguro en Arroyito. Y es evidente que es mucho más que una “percepción”. Como también es evidente que no existen soluciones mágicas ni que puedan ser encaradas por un solo sector. Aunque también es indudable que hay sectores con mayor responsabilidad que otros. Eso también debemos decirlo. Y con claridad. Es solo el Estado, por medio de distintos servicios quien tiene la facultad exclusiva de asegurar el orden público y garantizar la integridad física, y aun moral, de las personas. La seguridad es uno de esos servicios.

Es por ello que no se comprende, como, muchas veces en nombre de la participación ciudadana, el Estado Provincial esconde su inacción y la falta notoria a sus deberes. En Arroyito desde hace años, es la misma comunidad, la que organizada por medio de diversas instituciones la que respalda la acción policial. Para muestra sobra ésta: el actual Edificio Policial, se pudo terminar porque el Municipio, la Cespal y Arcor se pusieron a trabajar de manera conjunta sobre el derruido esqueleto de hormigón que por años estuvo paralizado sobre la calle Gral. Paz. En aquel momento el Gobierno Provincial destinó un subsidio de $ 30.000 pesos, mientras que nuestra comunidad afrontó cerca de $ 100.000 a valores de 2000/2001.

Sin embargo la cuestión no sólo queda ahí ni viene desde esa fecha. Es evidente que sin la acción de la Cooperadora Policial y los aportes regulares de sus más de 1200 asociados, tampoco habría fondos para el mantenimiento en general del Edificio central, la refuncionalización de otros como el puesto caminero en La Curva, el combustible de los móviles, ni móviles para el combustible… ¿se entiende verdad?. Esperando que se comprenda aquello que quiero transmitir y reconociendo la enorme tarea de los miembros cooperadores, parece una broma que para tener un nuevo móvil dependamos de una pollada. Si hasta la alimentación de los detenidos era provista por el Municipio, al menos en tiempos de mi paso por la función pública.

Es evidente que los actos de barbarie alcanzaron su punto máximo con la muerte de la farmacéutica Lorena Aubán. Pero no debemos olvidar otro hecho de violencia que, con el tiempo, terminó con la vida del “Pato”Ceccón. Un mes antes del asesinato de Lorena, Don Herman y el Pato se vieron sorprendidos por delincuentes que, con el tiro en la pierna, iniciaron (producto de fuerte estrés postraumático) el camino que terminó con la vida del “Pato”. Desde ahí a la fecha parecemos estar sometidos a verdaderas prácticas de conquista. Me explico.

Los actos de delincuencia no sólo afectan a las víctimas sino a todo su grupo de pertenencia (familia, grupo y comunidad). Actos como éstos desorientan y tienden a provocar inacción y sentimientos de impotencia en la percepción ciudadana. Son actos de fuerza que nos muestran a quienes tienen la verdadera capacidad de controlar nuestras vidas, nuestros bienes, nuestra libertad para circular… Es evidente que este tipo de actos dan a sus autores un sentido de autoridad que impacta directamente sobre los responsables de garantizar la seguridad, mostrándolos frágiles. Situación que se agiganta más cuando, aún después de producido un robo o un asesinato, se le suma el desamparo que significa que los delincuentes y asesinos no aparezcan. Estamos siendo nuevamente conquistados.

Los vecinos somos responsables de contribuir a la seguridad con propuestas, modificaciones de algunos de nuestros hábitos y haciéndonos cargo de las obligaciones familiares. Pero no somos los que debemos armarnos en defensa de nuestras vidas. Esto equivaldría a un “todo contra todos”. El Estado Provincial debe garantizar una política adecuada (que necesariamente inicia con la educación y la prevención) y los fondos suficientes para que, quienes deben prevenir y actuar, tengan los recursos suficientes para ello. El Estado Municipal debe promover y sostener en el tiempo espacios de encuentro y cooperación como la Junta de Participación Ciudadana, además, claro está, del cumplimiento de la legislación bajo su órbita. La Policía debe honrar su palabra con la acción, una mejora en su formación y un uso responsable de los bienes a su cuidado. La Justicia debe actuar con prontitud, cada día que pasa sin respuestas, con asesinos “fantasmas” a nuestro alrededor,  agrega desolación e impotencia. Y los legisladores, ponerse a legislar de tal manera que los jueces que no son los que “hacen la ley” tengan las herramientas necesarias para actuar.

Las comunidades que han enfrentado con relativo éxito esta situación no lo han hecho cayendo en los extremos: ni “mano dura” al porque sí, ni la candidez de creer que el “canje de armas” a cambio de no se qué reduciría la delincuencia. Nuestro verdadero desafío comienza mucho antes de reaccionar frente a un hecho delictivo. Buena parte de las conductas delictivas son consecuencia del deterioro de los valores sociales y familiares provocados por el empobrecimiento, la falta de trabajo y la pérdida de expectativas de progreso basado en el esfuerzo personal. Revertir el retroceso social está en la base de la espinosa tarea de evitar seguir siendo conquistados por el miedo que paraliza.

One thought on “Prácticas de conquista

  1. q pena¡¡¡Sabe, lic, tenia una tia ahi, Dominga Bergese de Barbero, ibamos siempre con mi familia a pasear o al rio.- claro ,pasaron 50 años, pero tanto cambio? y para mal? me qedare con los recuerdos de mis amigos, primos, tengo fotos de mi tio saliendo con el camion de Arcor del galpon inicial, cosas de la colonizacion interna,malones x piqetes, suerte a todos, cachi.-

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