Historias desaforadas

Historias desaforadas

Cuando en el futuro se escriba la crónica de nuestros días quizás al redactor le venga a la memoria el nombre de la colección de relatos que el genial Adolfo Bioy Casares publicó en 1986 como Historias desaforadas. Ello por la desmesura de los comportamientos y la total incontinencia verbal que caracteriza a los políticos que compiten por obtener el favor popular en la próxima contienda electoral para referirse “a los otros”, comportándose unos y otros como tirios y troyanos. Por ello no es menor la tentación de descreer en la totalidad de sus afirmaciones y propuestas y dudar que en algún futuro estos agonistas puedan llegar a sentarse y discutir sensata, aunque apasionadamente, sobre las causas de nuestros problemas, sobre el modelo de país que querremos y las vías a transitar para construirlo entre todos.

El gobierno nacional convoca a sus huestes para lo que, apocalípticamente publicita como la batalla final, su Armagedón, bajo la consigna nosotros o el caos, dándose por entendido que en el nosotros –en realidad en el yo del ex Presidente en ejercicio¬- se resume la esencia de la patria y la justicia social. El oficialismo recurre a cualquier recurso. Desde manipular la fecha de las elecciones para responder a un crudo interés de su propio partido, hasta presionar a los intendentes y militantes intra y extra partidarios para obtener candidaturas testimoniales o forzar adhesiones a las listas “K”, mediante un crudo toma y daca, utilizando desvergonzadamente los recursos del Estado para hacer política partidaria y forzar voluntades.

Tampoco vemos que no  se ahorren  absolutamente nada en el intento de degradar al adversario-enemigo. Así, como en el pasado les sirvió para deslucir la candidatura de Enrique Olivera relacionarlo con supuestas maniobras financieras irregulares, el mismo  Aníbal Fernández intenta  repetir la maniobra, ahora contra Francisco De Narváez a quien burdamente intenta relacionar con el escándalo de la efedrina para desacreditarlo ante el estratégico electorado bonaerense.

En esta batalla de la luz contra las tinieblas  tampoco los oponentes al modelo se ahorran ningún epíteto. Eduardo Mondino, candidato a Senador por el PJ cordobés, ahora éste en papel de opositor, dice de Kirchner y Juez “que son igual de mentirosos, intolerantes e incapaces”, Francisco Fortuna, candidato a Diputado por el mismo partido,  refiriéndose a Luís Juez lo trata de “monigote y contador de chistes”. El propio Carlos Reutemann, siempre tan medido, afirma que Hermes Binner “usa métodos de propaganda hitleristas” y para “aclarar” sus afirmaciones, quizás advertido de la demasía de la acusación, no tiene mejor idea de recurrir a una cita de Goebbels –“Miente, miente que algo quedará”. Juez, que no se quiere quedar atrás en este torneo de ingeniosidades e injurias, sostiene que “Nos conduce un matrimonio de desequilibrados”: Ni qué hablar de las descalificaciones antológicas del duhaldismo por Lilita Carrió o de las siempre estruendosas declaraciones de Luís Barrionuevo o Luís D’Elía, uno sobre el matrimonio gobernante y el otro respecto de la oligarquía opositora.

No se avizora en el horizonte ninguna posibilidad de un debate honesto, serio y profundo respecto del estado de la nación, tanto en lo que se refiere al funcionamiento de sus instituciones, como respecto de nuestra economía y de las causas y respuestas a la inseguridad ciudadana. En suma, no se advierte que exista voluntad para discutir sobre cuál es el proyecto de país posible que garantice el desarrollo con justicia e inclusión social, que permita que se consoliden tanto nuestras prácticas democráticas como el funcionamiento pleno e irrestricto de las instituciones que –decimos- nos rigen. Y si no hay voluntad de reflexionar sobre objetivos estratégicos comunes, menos aún existe predisposición de consensuar los caminos a transitar para arribar a esos objetivos.

En nuestra provincia el radicalismo, el peronismo no-kirchnerista y el juecismo coinciden en anunciar como sus objetivos obtener una mayor institucionalidad, la derogación de las facultades extraordinarias, el ejercicio del control parlamentario, la defensa de la economía regional en general y de la producción agropecuaria en particular, y la negociación de una nueva ley de coparticipación que permita a nuestra provincia un desarrollo sustentable y sustraerse a la dependencia de los fondos federales para salir de sus ahogos financieros. A pesar de ello el dialogo  no sólo es inexistente sino que no se advierte que después del 28/06 puedan llegar a dialogar para generar cursos de acción  política que les sean comunes.

No sólo existen desconfianzas recíprocas, historias de desencuentros políticos y graves antagonismos personales, sino también el hecho de que, aunque no lo digan, después del 28/06 los candidatos mejores posicionados comenzarán la carrera por el premio mayor: la Gobernación de Córdoba. Si a Schiaretti le fracasa su intento de aglutinar al peronismo cordobés alrededor de sus candidatos, los más de dos años que le faltan de mandato se le harán eternos. Sus adversarios tratarán de hacer leña del árbol caído para que no tenga fuerzas en el 2011 para imponer su sucesor o  para ejercer un poder de veto.

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