Velada boxística: espectáculo sin show

Velada boxística: espectáculo sin show

Tenemos que empezar esta columna diciendo que la velada boxística del pasado viernes fue, en términos generales, un verdadero éxito: varios miles de espectadores y peleas de gran nivel emotivo justifican esta aseveración.

El nocaut que le propinaron a “La Mole” fue verdaderamente espectacular, a pesar de la desazón que causó en buena parte de los que llenaron Bomberos.

Aquellos que hacen gala de “ver debajo del agua” deslizan la posibilidad de que todo estuvo “arreglado” para armar una tercer pelea.

Lo único que puedo decir es que los golpes existieron, fueron reales y la mezcla de desesperación e incredulidad en la cara de Moli intentando levantarse después del derechazo no eran fingidos sino todo lo contrario.

Sin embargo, el carisma de este “grandote” es tal, que cuando salió del vestuario, después de perder, fue asediado por admiradores que le pedían autógrafos y fotos.

Dicho esto, tenemos que pasar a detallar una serie de hechos que tienen que ver con la organización que, si bien no empañaron el éxito en términos generales, si no se corrigen puede ser el principio del fin de este incipiente renacer boxístico en la ciudad:

– La ausencia de tribunas hizo que muchas personas, al alejarse del cuadrilátero, fueran perdiendo posibilidades de apreciar las peleas.

– No había controles para ingresar al ring side, por lo cual, quienes no pagaron esas localidades, podían acceder.

– Las entradas para el ring side tenían números pero las sillas no, de modo que cualquiera se sentaba en cualquier lugar.

– El camarógrafo de Showsport impedía visualizar correctamente el espectáculo para quienes estaban sentados en ese rincón y eso hizo enojar a muchos espectadores.

– La cantina, a mitad de camino se quedó sin gaseosas. Había que comer los ricos choripanes “en seco”.

– La policía debió reclamarle al organizador que detuviera la venta de entradas porque el desborde estuvo rondando la velada.

– Hubo buenas peleas pero faltó “show”. No hubo luces ni se presentaban por los altoparlantes a los boxeadores.

– El manejo de los medios, especialmente radiales fue, para decirlo educadamente “desprolijo”, impidiendo la cobertura que este evento se merecía.

Son detalles, pero si no se corrigen, como dijimos más arriba, la frustración de quienes asisten a estos espectáculos puede llegar y ese sería el principio del fin de algo bueno que está comenzando.

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