El verano del descontento

El verano del descontento

A pesar de algunas noticias positivas con respecto a la economía, la Casa Blanca ha soportado un verano más complicado de lo esperado. Además de la disminución de la popularidad del nuevo presidente, empieza a surgir entre el electorado una erosión en la confianza que disfruta el nuevo gobierno. La crisis de liderazgo es ahora generalizada y demandará, de hecho a partir de esta misma semana, una respuesta clara y contundente.

Es necesario precisar que la actual situación es el resultado de un proceso. Barack Obama llegó a la presidencia de EE.UU. con el peso adicional de ser una figura singular en la historia norteamericana. Su triunfo electoral reflejó las aspiraciones de un importante sector social e implicó la eliminación de barreras consideradas imposibles hasta ese momento. Al mismo tiempo, asumió el poder en medio de una crisis económica de singular profundidad que creó una discontinuidad entre las promesas electorales y las crudas realidades económicas que heredó del gobierno anterior.

Las encuestas empiezan a reflejar un deterioro de la imagen y la aprobación de las iniciativas presidenciales. El porcentaje de votantes que aprueba el desempeño presidencial llega al 46% según una encuesta realizada por Rasmussen Reports. Las cifras revelan que la opinión pública tiene dudas sobre las diferentes políticas propuestas por Obama y también sobre su estilo y personalidad. Para una nueva figura presidencial, esta sorprendente vulnerabilidad ha alterado la dinámica política en Washington.

El debate sobre las reformas del sistema de salud ha sido particularmente oneroso para el presidente. Un promedio de encuestas recientes encontró que solamente un 46% de los encuestados aprueban su desempeño en cuanto al problema de salud. Esto ha reafirmado el papel de la oposición que no solamente ahora vislumbra posibilidades en las elecciones legislativas del 2010 sino también en las presidenciales del 2012. Esta semana, Obama presentará su propuesta ante el Congreso en un último esfuerzo destinado a recuperar el control sobre el debate.

La complejidad del tema sanitario explica en parte la falta de apoyo a una iniciativa que la Casa Blanca no ha manejado de manera apropiada. Sin embargo, otras encuestas permiten llegar a la conclusión de que los cuestionamientos a su desempeño se han generalizado. Una encuesta reciente de la CNN/Opinion Research Corporation encontró, por ejemplo, que aumentó el porcentaje de las opiniones no favorables entre los votantes independientes, que ahora alcanza a un 53%. Las críticas de este grupo obedecen principalmente a la preocupación existente sobre el masivo déficit fiscal y la situación económica en general.

Como si la situación interna no fuera suficiente, también se cuestiona la actividad militar en Afganistán y según una encuesta de la Gallup, un 61% de los encuestados indica que las perspectivas no son positivas. La opinión pública tiene ahora opiniones muy divergentes sobre las confrontaciones en Irak y Afganistán. En el primer caso, la consideran un error pero opinan que las perspectivas son positivas mientras que en el segundo, consideran acertada la decisión original pero opinan que las perspectivas no son alentadoras. Esto se agrega a la creciente protesta existente en Europa sobre la participación militar en Afganistán, que también continúa deteriorándose. Un 58% en Inglaterra apoya el retiro de las tropas y la opinión pública está en contra en países como Alemania y Francia.

A pesar del aumento en las opiniones negativas sobre el desempeño del presidente, Obama todavía disfruta de cierta popularidad, sobre todo entre demócratas. Pero varias decisiones recientes han creado dudas sobre su capacidad de liderazgo. Además de la nutrida agenda de problemas nacionales, se suma ahora la posibilidad de una crisis nacional ante el resurgimiento de la gripe porcina. Esta semana la posible aparición de alrededor de 2.000 casos afectó a varias universidades, luego de apenas diez días de convivencia universitaria en los dormitorios. Igual a lo ocurrido durante la presidencia de George W. Bush durante la catástrofe del huracán Katrina en Nueva Orleans, una epidemia de la gripe porcina podría convertirse en una crisis adicional que no podría llegar en peor momento. Por lo menos, Obama tiene algo a su favor: pronto llegará el final del verano.

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