Cristina y su fina destreza para ganarse adversarios

Cristina y su fina destreza para ganarse adversarios

La discusión a que estamos asistiendo a partir de la decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de remover de su cargo al titular del Banco Central de la República Argentina, Martín Redrado, es una muestra más de cómo este gobierno se especializa en cometer errores formales que dan por tierra con medidas que pueden ser opinables, discutibles, pero que tienen fundamentos para ser defendidas si lo que se discutiese fuese el fondo de la cuestión.

Aquí el tema sustancial está referido a una decisión de política económica que quiere implementar el gobierno nacional y que está orientada a la conformación de un fondo que garantice el pago de los vencimientos que tiene nuestro país en materia de deuda externa durante el año en ciernes.

Se trata de, aproximadamente, 6.500 millones de dólares.

La idea del gobierno es que este fondo sea utilizado cuando el superávit fiscal no provea los recursos necesarios para afrontar el pago de los vencimientos.

De esta manera la negociación intentaría aprovechar la falta de liquidez que genera la crisis internacional y obtener quitas en los pagos o morigeración de intereses.

Sostienen que esto mejoraría la posición internacional de la Argentina para el fomento de inversiones y además, la diferencia entre los intereses que se obtienen por esos fondos respecto de los que se pagarían en caso de renegociar vencimientos serían favorables al erario público.

Además, convengamos que pagar lo que se debe no deja de ser un hecho auspicioso en tanto no genere un desequilibrio en la economía interna.

Bien, hasta ahí algunos argumentos políticos y económicos que tienen la solidez suficiente como para sostener un debate.

Por supuesto, también hay economistas que cuestionan la decisión y los argumentos, en líneas generales, sostienen que los vencimientos de deuda se deben pagar con superávit fiscal y no con reservas.

También se apunta a que las reservas del Banco Central son federales y una decisión de esta naturaleza no puede ser tomada sino con el acuerdo del Congreso Nacional.

Otros dicen que una medida de esta naturaleza desquilibraría la relación base monetaria-reservas.

Finalmente están lo que dicen, como el propio Redrado, que la constitución del fondo de garantía es posible sin afectar los recursos del BCRA.

Lo cierto es que una medida que a mediano y largo plazo – tal vez con algunas modificaciones – podría ser positiva para el país, es desvirtuada en su discusión por la forma en que reacciona el gobierno ante los reparos del presidente de la entidad bancaria.

Eyectar del cargo a Redrado hace que toda la discusión pase por la forma en se conduce el gobierno, de manera intempestiva, sin abrir espacios para el debate y consolidando en la opinión pública la idea de que este es un gobierno autoritario y que no se detiene ante ningún obstáculo institucional para lograr sus fines.

Por supuesto, le genera un campo orégano a la oposición para montar un show mediático de proporciones, muchas veces con un contenido francamente insustancial.

La prensa opositora al gobierno tiene en estas actitudes un verdadero caldo de cultivo para desplegar su artillería anti kirchnerista que encuentra un amplio eco favorable en la opinión pública.

Esta especie de torpeza fáctica del gobierno nacional termina explicando, en buena medida, porqué una gestión que tiene algunos aciertos importantes, no los puede capitalizar políticamente y prácticamente todo lo que hace, sea en el sentido que fuere, le cae mal a una proporción mayoritaria de la sociedad argentina.

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