El pasado y el futuro

El pasado y el futuro

Un lamentable episodio de violencia en contra de una joven estudiante en Nueva Delhi ha provocado diferentes reacciones tanto en la India como en el resto del mundo. El ataque del 16 de diciembre tuvo lugar en un autobús y fue perpetrado por seis individuos, que incluyen al conductor del colectivo y un menor. La mujer y el acompañante fueron abandonados en una alcantarilla donde fueron auxiliados luego de una larga espera. El amigo sufrió heridas que fueron atendidas en un hospital. La víctima falleció luego de estar en terapia intensiva y de ser trasladada a un hospital en Singapur. Este evento tiene lugar luego de que otra joven de 17 años en el estado norteño de Punjab se suicidara luego de sufrir un ataque similar. Muchas organizaciones de derechos humanos demandan leyes más claras con respecto a la seguridad femenina y también que se sancione a los culpables. La movilización popular revela que la sociedad entera espera profundos cambios.

El impacto que tuvo este hecho revela las contradicciones existentes dentro de la sociedad y el sistema político de la India. Considerado uno de los países miembros del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India, China), destinados a asumir un papel cada vez más preponderante en el concierto internacional, la India continúa siendo un lugar donde coexiste lo tradicional con lo moderno, una clase media que mejora vertiginosamente su nivel de vida junto a villas y comunidades que siguen apegadas a sus viejas tradiciones. Las mujeres reciben un trato desigual a pesar del importante papel que desempeñan en la economía familiar, sobre todo en los lugares de mayor pobreza. Ese diario esfuerzo de organizar e impulsar el progreso de la familia no se refleja en la participación femenina en el Parlamento ni en otros niveles del gobierno. Hasta el Primer Ministro, Manmohan Singh declaró que este incidente debería generar los genuinos cambios que el país necesita.

Muchos análisis hacen notar que esta es una sociedad patriarcal donde la mujer ha sido relegada a un segundo plano durante mucho tiempo, una sociedad estratificada que tiene dificultades para dejar atrás pautas de conducta que reflejan su pasado. Esto es cierto pero el principal motivo de estas situaciones tiene que ver con la modernización social, o sea el proceso paralelo que apoya la rápida integración de India en la economía mundial. Durante las últimas décadas, el aumento en el poder adquisitivo ha generado empleos que ahora permiten a las mujeres perseguir un mejor futuro. La víctima misma estaba a punto de terminar sus estudios de fisioterapia, financiados a través de un trabajo nocturno en el que respondía preguntas sobre problemas hipotecarios a consumidores canadienses. Su padre, maletero en el aeropuerto de Nueva Delhi, esperaba la graduación de su hija como una manera de mejorar su propia situación.

La reacción de algunos líderes religiosos que defienden costumbres tradicionales llegó a culpar a la agredida por su suerte. Esto es común no solamente en la India sino también en países occidentales, donde la violencia en contra de la mujer también es un problema, con raíces diferentes. La inserción de un país en desarrollo aferrado a sus viejas prácticas culturales demanda un cambio muy profundo en la conducta de sus ciudadanos. Algunos sugieren que el abandono de los vestidos tradicionales es motivo de provocación. Otros que el uso de maquillaje promueve una cultura permisiva donde el mensaje, en medio de viejos valores y pautas de conducta, resulta confuso y genera reacciones inesperadas. Ninguna de estas justificaciones tiene sentido en el mundo actual. La India no puede pretender convertirse en una potencia económica mundial si no enfrenta la verdad que impone su nueva realidad. Las viejas creencias deben dar paso a nuevos patrones de comportamiento y un mayor respeto por la ley, tanto a nivel personal como institucional, para poder proteger la dignidad de todos los ciudadanos.

La reacción popular ante este terrible crimen indica que las autoridades tendrán la oportunidad de tomar medidas. Es necesario que mejore el trato que reciben la población femenina en general y también la respuesta de las autoridades cuando ocurren este tipo de tragedias. La estructura política nacional en sus más altos niveles debe incorporar a un mayor número de mujeres para que la agenda de problemas nacionales refleje la verdadera conformación social de este país. Este proceso de integración de líderes ya ha ocurrido a nivel local, donde el liderazgo femenino ha sido fundamental para generar oportunidades económicas e incluso ampliar la cobertura y calidad de los servicios públicos más básicos en las zonas rurales. Impulsar una política nacional que refleje el respeto por la mujer y garantice su seguridad es un elemento indispensable para que las mejoras económicas se reflejen en la vida diaria de toda la sociedad.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.