Todo lo que sube…

Todo lo que sube…

Después de un 2003 agitadísimo con una media docena de citas electorales, el año 2004 se presenta como una especie de “recreo” hasta el año 2005 en que se llevarán a cabo elecciones legislativas nacionales. 

Río Cuarto, la más importante de las ciudades del interior cordobés, al dictar su Carta Orgánica determinó que la elección municipal debía realizarse en una fecha lejana a cualquier evento de este tipo en el orden provincial o nacional. 

El principal fundamento de esta decisión era la necesidad de evitar las influencias “extrañas” a la hora de seleccionar al intendente municipal. 

Lejos de lograr ese objetivo, al ser el único test electoral del año concentró la participación de las principales espadas de las agrupaciones políticas nacionales y provinciales 

Cantero, cuatro años atrás, le había permitido al justicialismo llegar por primera vez al Palacio Mojica con un caudal electoral que superaba el 55%. A pesar de ello, la estructura del PJ riocuartense nunca estuvo contenida por este hombre que llegó a la política montado en su cargo de Rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto y con el apoyo del gobernador De la Sota. 

Ya intendente, Cantero nunca demostró una lealtad a ciegas hacia el Jefe provincial ni tampoco cedió a los pedidos de los peronistas tradicionales de la ciudad. Para éstos, el momento de pasarle la factura llegaría con las elecciones. 

De la Sota dedicó buena parte de su gestión a privilegiar al Imperio del Sur, llegando incluso a nombrarla Capital Alterna de la provincia e invirtiendo más de 100 millones de pesos en obras. 

En la vereda de enfrente, Antonio Rins -un hombre que ocupó este cargo en dos períodos anteriores- luego de ganar una reñida elección interna se lanzó a construir un frente político con el más acérrimo enemigo del gobernador, el intendente de Córdoba, Luís Juez. 

Puestas así las cosas y a pesar de que a De la Sota no le gustaban los coqueteos de Cantero con Kirchner, no podía regalarle ningún espacio a quien amenaza seriamente su hegemonía política provincial. 

Las encuestas estaban del lado de Rins, pero aún así, el gobernador se jugó entero a torcer el rumbo que tomaban las cosas. 

Estuvo cerca, pero no lo logró. Rins, por poco mas de 2 puntos se llevó el triunfo y con ello, además de fortalecer su figura, le dio un nuevo empuje a Juez que así va delineando lo que puede ser una alianza política de envergadura provincial con la mira puesta en la Casa de las Tejas en la elección de 2007. 

Kirchner tenía fichas puestas por el lado de Cantero pero también a través del Juecismo, por el lado de Rins. Así fue midiendo las posibilidades electorales de ambos. Si el justicialismo levantaba, el viernes anterior a la elección se llegaba hasta Río Cuarto y le daba su apoyo; sino, se quedaba en Buenos Aires y facturaba políticamente a través del “transversal” Luís Juez. 

La ausencia presidencial fue un signo evidente de que las cosas no iban bien para el dúo De la Sota – Cantero. 

Si hacemos un poquito de memoria, al gobernador le pasó con Kirchner lo mismo que a Borgogno con él en la elección municipal sanfrancisqueña. 

Todo lo que sube… baja. 

El impacto en San Francisco 

Si viviésemos en el país de Alicia, deberíamos pensar que si Rins es Radical al igual que Madonna, éste debería estar festejando… pero no, esto es Córdoba, Argentina y con los parámetros de análisis de la dirigencia política podemos afirmar que nuestro intendente no pudo evitar fruncir el ceño al enterarse del resultado. 

Madonna -hasta ahora- era el intendente que gobernaba la ciudad más importante en manos del radicalismo y eso lo ponía por encima del resto. Río Cuarto no sólo es más importante en términos económicos y demográficos que San Francisco, sino que lo es también en términos políticos. 

Además, Rins acredita dos periodos como intendente y una honorable candidatura a vice-gobernador de Ramón Mestre, lo cual le da una fuerte dimensión provincial a su figura que nuestro Lord Mayor aún no consiguió debido, fundamentalmente, a las zancadillas a las que lo sometieron los gastados dirigentes radicales de la Capital Provincial. 

Rins ocupa ahora un lugar estelar en el cielo de un posible y poderoso polo opositor al gobernador De la Sota. A la vez que quienes como Madonna, debieron “convivir” con el titular del gobierno provincial, pierden espacio en ese arco que se va prefigurando de la mano de Juez y ahora del electo intendente sureño. 

Para colmo de males para los que vienen en el carro sotiano, éste, con buena imagen ante el electorado cordobés no puede ser candidato –con la Constitución vigente- en el 2007 y debajo de él no asoma nadie con su solidez como para darle continuidad en el poder provincial a la alianza política encabezada por el PJ. 

Madonna tiene ante sí tres caminos a seguir y pronto deberá optar por alguno de ellos: 1) encontrar un espacio en la UCR a partir de la nueva realidad que significa la conducción partidaria en manos de Angeloz-Becerra (a quienes no les cae simpático) compartiendo cartel con un Rins fortalecido; 2) buscar una alianza política abierta con De la Sota para integrar alguna lista de Unión por Córdoba; o 3) exponerse a continuar al frente del gobierno municipal, lo cual hasta hace unos meses no se cruzaba por su cabeza.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.