Balance a un año de gobierno

Balance a un año de gobierno

En fecha reciente el Presidente Néstor KIRCHNER ha cumplido un año de gestión como titular del Poder Ejecutivo de la Nación, lo cual a dado ocasión para que innumerables periodistas y políticos, oficialistas y de la oposición, intentaran un balance y síntesis de este primer año de gobierno destacando lo que para unos y otros son logros o falencias, lo que se hizo y lo que no se concretó, los aciertos, errores y temas pendientes. 

Tengo para mi que una de las cuestiones que debió afrontar el actual titular del PEN, esencial para el futuro de nuestro país, no es otra que la consolidación de las instituciones de la República. Argentina tiene con relación al respeto a las instituciones una historia de reiteradas violaciones tanto de la letra como el espíritu de la Constitución y de las leyes dictadas en su consecuencia, que van desde golpes de estado, que importaron el desplazamiento de gobiernos legítimamente elegidos, hasta descabezamiento de algunos de sus Poderes, pasando por reformas constitucionales –algunas concretadas, otras abortadas- con el fin de adecuar nuestra carta fundamental a los circunstanciales intereses personales de quien ejercía el poder político. No es del caso precisar quiénes fueron, en cada ocasión, los responsables o cómplices de ésos avances sobre la institucionalidad republicana porque, entiendo. prácticamente sin excepción, todos los partidos políticos, sea por acción u omisión, contribuyeron a lo largo de 70 años al deterioro de las mismas, y porque si la situación tiene remedio será en base a que, de aquí en más el respeto a nuestras instituciones sea casi religioso. Veinte años de democracia, durante los cuales, con distintos caracteres y menor violencia, también se intentaron manipular nuestras leyes para servir al interés particular de algunos políticos prominentes y los grupos sectarios que los rodean, no han sido suficiente para descuidar esta cuestión. 

Entiendo que una herramienta indispensable para lograr la consolidación de las instituciones es el diálogo entre unos y otros sectores de nuestra sociedad, diálogo que no debe excluir la pasión, pero que debe permitir analizar en profundidad los problemas del país, tanto aquellos temas que deben ser consideradas cuestiones de estado como aquellos otros que solo supongan la implementación de políticas de gobierno. El diálogo, que transitará a través de coincidencias y disensos, debe tener como marco necesario la voluntad decidida de ceñirnos, en todo caso y aun ante aquellos problemas que aparezcan como muy graves o que requieran soluciones urgentes, en forma muy estricta al respeto de las instituciones y de la ley. 

El estilo K, como sintéticamente se denomina la forma del Presidente KIRCHNER de comunicarse con el resto de la sociedad, pareciera excluir el diálogo, eligiendo como modo de comunicarse con los demás el estilo confrontativo, muchas veces amenazante o denigratorio para quienes tienen una posición o intereses contrapuestos o diferentes. El Presidente KIRCHNER utiliza la diatriba como modo de comunicarse con los opositores internos, sean de otros partidos o del suyo propio, los titulares de empresas privatizadas. No se busca convencer al adversario con argumentos sino descalificarlo ante la opinión pública, se busca mediatizar cualquier polémica. En estos días, estupefactos, hemos escuchado del Presidente y sus corifeos, que han adoptado como propio el modo de expresarse de su jefe, imputar –aparentemente sin pruebas objetivas- a determinados sectores sociales identificados con el menemismo o con la economía liberal, lisa y llanamente, de intentar desestabilizar al gobierno. 

Las dificultades de gestión evidenciadas a lo largo de este último año han hecho que se muestren en forma acusada algunos rasgos de autoritarismo en el Presidente, rasgos que tienen reminiscencia fascista ya que suponen la idea de que quien no está conmigo está en contra mío. 

Pareciera que el Presidente KIRCHNER está convencido de la exactitud de la filosofía movimientista que identifica a grupo de gestión -ni siquiera a su partido- con los intereses de la Patria, visión que supone necesariamente que toda disidencia con el Líder y sus políticas se identifica con los intereses de la antipatria. El peronismo nunca renunció del todo a esa filosofía o manera de verse a sí mismo, y KIRCHNER, conforme actúa, parece encarna en los hechos ése modo de pensar. Con los únicos que muestra tendencia a dialogar son aquellos que pueden sumarse a su política de transversalidad destinada a ampliar su propia base de sustentación política al margen del justicialismo en general y duhaldismo en particular. Sus compañeros de ruta, sus aliados estratégicos, conforme su elección, son Hebe de BONAFINI y Hugo MOYANO, que tampoco se caracterizan por su disposición al diálogo con quienes defienden intereses o ideas diferentes a las suyas propias. 

Es cierto que este Presidente es más respetuoso de las formas que otros –MENEM, por ejemplo-, que ha dado muestras concretas de querer democratizar las instituciones, como por ejemplo con el dictado del Decreto 222 que reglamenta el ejercicio de la facultad Presidencial de proponer a lo Magistrados de la Corte Suprema, pero luego, en los hechos, no toma en cuenta la opinión de los demás, cuando insistió en la designación de ZAFFARONI en la Corte a pesar de haberse probado que falseó sus declaraciones juradas de impuestos !!!. 

Nuestra constitución reconoce que los partidos políticos son elementos esenciales del quehacer democrático. No solo el partido del gobierno sino también los de la oposición. Ellos son también representantes del pueblo, quien también delibera y gobierna a través de ellos. Su respeto, que no puede sino traducirse en una vocación de diálogo constante a fin de construir políticas de estado permanente, independientemente de quien ejerza circunstancialmente el poder, y de mejorar las políticas de gobierno de la administración. Los FERNÁNDEZ (Cristina, Alberto y Aníbal) son fieles expresiones de un estilo de comportamiento que no solo expresa un accionar sin dudas, que no reconoce errores ni imprevisiones propias, que no reconoce razones ni derecho a opinar diferente a propios y extraños que cruzan por sobre el curso de acción trazado por la administración que ellos encabezan. La pulla más o menos aguda está siempre presta a humillar al adversario, a quien nunca se le reconoce un interés legítimo, interés que, no por ser diferente al encarnado en esta administración, deja de ser legítimo. 

Todos, creo, o la inmensa mayoría, quieren el éxito de la gestión KIRCHNER pues si a él le va bien los beneficios van a ser para todos. Pero si tal no fuera el futuro del Presidente él debería recordar que otros antes que el estuvieron en dificultades y que pidieron ayuda, ayuda que por lo tardío del pedido, o por otras razones subalternas, no lo recibió. No siempre hay tiempo para dialogar.

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